Petro rechaza ataque del ELN en Tibú y advierte posibles acciones militares

El presidente Gustavo Petro condenó el reciente ataque con drones del ELN en Tibú, Norte de Santander, que dejó un soldado muerto y cuatro heridos, y aseguró que este hecho imposibilita por ahora cualquier negociación de paz.

La ofensiva, atribuida al Ejército de Liberación Nacional (ELN), ocurrió en zona rural de Tibú y volvió a encender las alarmas sobre la escalada de violencia en el Catatumbo, una región golpeada históricamente por el conflicto armado y por la disputa de economías ilegales.

Desde sus declaraciones públicas, Petro calificó el ataque como resultado de “la estupidez de la codicia” y cuestionó que el ELN hable de paz mientras celebra acciones violentas que afectan tanto a civiles como a miembros de la Fuerza Pública. Según el mandatario, esta guerrilla sigue llevando a jóvenes colombianos y venezolanos a la guerra para beneficiar a terceros vinculados al narcotráfico.

El presidente recordó que hace un año se registró una ola de asesinatos en el Catatumbo que dejó cerca de 200 campesinos muertos, hechos que calificó como un posible delito de lesa humanidad. En ese contexto, sostuvo que la violencia en la región obedece principalmente a la disputa por el control de los cultivos de coca y las rentas ilegales asociadas a este negocio.

Aunque Petro invitó al ELN a “sentarse a reflexionar”, fue enfático en que actualmente no existen condiciones para retomar diálogos de paz. La reciente arremetida violenta, dijo, rompe cualquier posibilidad de negociación en el corto plazo.

Además, el mandatario lanzó una advertencia directa: si el ELN no abandona el territorio venezolano, Colombia podría evaluar acciones militares conjuntas con Venezuela para neutralizar sus estructuras armadas. Esta postura marca un endurecimiento del discurso oficial frente a la guerrilla.

Petro insistió en que la lucha armada no tiene justificación ideológica y trazó una línea clara entre lo que considera una verdadera transformación social y las dinámicas criminales del narcotráfico. Un revolucionario jamás debe morir como un traqueto”, afirmó, subrayando que las nuevas generaciones deben apostar por la vida y no por la violencia.

El ataque en Tibú y las posteriores declaraciones del presidente reavivan el debate sobre la seguridad en el Catatumbo, el futuro de la política de paz total y el papel del narcotráfico en la persistencia del conflicto armado en Colombia.

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