Lider iraní, Alí Jamenei,  responsabilizó a Donald Trump por las muertes en las protestas en Irán

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, culpó directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por las víctimas y la violencia desatada durante las recientes protestas que han sacudido a la República Islámica en medio de una aguda crisis económica y política.

En un discurso ante miles de seguidores en Teherán con motivo de la conmemoración del Eid al Mabath, Jamenei acusó a Washington de estar detrás de las movilizaciones y de utilizarlas como un instrumento para desestabilizar al país. Según el líder iraní, las manifestaciones no son un fenómeno espontáneo, sino parte de un “complot estadounidense” diseñado para debilitar al régimen y, en sus palabras, “devorar a Irán”.

“Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní”, afirmó Jamenei, quien aseguró que Trump intervino “personalmente” al alentar a los manifestantes con amenazas y mensajes de respaldo. También sostuvo que agentes de inteligencia de Estados Unidos e Israel habrían participado en la provocación de disturbios.

Pese a su tono duro, el ayatolá descartó una escalada militar inmediata. “No llevaremos al país hacia la guerra, pero tampoco dejaremos impunes a los criminales internos e internacionales del complot estadounidense”, advirtió, subrayando que Washington “debe rendir cuentas”. Al mismo tiempo, reconoció implícitamente las causas sociales de las protestas al admitir que “la situación económica no es buena” y que la población enfrenta serias dificultades para su sustento, por lo que instó a los funcionarios a trabajar con mayor diligencia.

Las movilizaciones estallaron el 28 de diciembre, cuando comerciantes de Teherán cerraron sus negocios en protesta por la devaluación del rial. Sin embargo, las manifestaciones se expandieron rápidamente a otras ciudades y adoptaron un tono abiertamente político con consignas como “Muerte a la República Islámica” y “Muerte a Jamenei”. La respuesta del Estado ha sido severa: organizaciones opositoras con sede en el exilio estiman más de 3.400 muertos y alrededor de 19.000 detenidos, aunque las cifras no han sido verificadas de manera independiente.

El contexto internacional ha elevado la tensión. Trump advirtió previamente que atacaría Irán si aumentaban las muertes, y más tarde aseguró que “va ayuda en camino”, declaraciones interpretadas por Teherán como una amenaza velada de intervención. Las autoridades iraníes insisten en que la violencia fue instrumentalizada para justificar una posible acción militar extranjera, aunque mantienen que el país está preparado para defenderse.

El cruce de acusaciones revive un clima de confrontación tras episodios recientes de enfrentamiento indirecto entre Irán, Israel y Estados Unidos, mientras las protestas internas continúan poniendo a prueba la estabilidad del régimen.

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