Bogotá, 25 de marzo de 2026 – El accidente de un avión Hércules en Putumayo, que dejó 69 muertos entre integrantes de la Fuerza Pública, desató un enfrentamiento entre el presidente Gustavo Petro y el exministro de Defensa Diego Molano sobre el estado de la aeronave y la responsabilidad por la tragedia.
El cruce se dio a través de mensajes en la red X, donde ambos expusieron versiones opuestas. Molano se pronunció respecto a la situación el martes 24 de marzo y defendió la condición técnica de las aeronaves. Sostuvo que la reducción de inversión en defensa tiene efectos directos sobre la operatividad y afirmó que durante el actual gobierno se habrían aplazado mantenimientos mayores y horas de vuelo.
“La baja inversión se paga con menos capacidades y con vidas”, escribió el exministro, quien agregó que gobernar implica asumir responsabilidades y no atribuirlas a administraciones anteriores. Con ese argumento, buscó desplazar el foco hacia la gestión actual.
La discusión se conecta con declaraciones previas de Molano en Blu Radio, donde negó que los aviones Hércules fueran “chatarra” y explicó que fueron incorporados mediante un programa de cooperación con Estados Unidos, con estándares internacionales de mantenimiento y modernización. También señaló que parte de esas aeronaves fue recibida por el actual Gobierno sin objeciones.
Petro por su parte aseguró que había ordenado meses atrás el reemplazo de los aviones Hércules y planteó que el deterioro de la flota responde a recortes presupuestales y a bloqueos políticos que han afectado la financiación del Estado.
En contexto: Petro asegura que ordenó cambio y refuerzo de los aviones Hércules hace más de un año
“El Consejo de ministros examinará las responsabilidades posibles”, señaló el mandatario, quien insistió en que la muerte de 69 uniformados debe ser objeto de revisión institucional. En su mensaje, también vinculó la situación con decisiones del Congreso, la Corte Constitucional y sectores políticos que, según dijo, han frenado recursos para defensa.

El choque deja en evidencia dos lecturas sobre el mismo hecho. Petro sostiene que la tragedia refleja un deterioro estructural heredado y la necesidad de modernizar la flota militar. Molano, por su parte, afirma que el problema radica en decisiones recientes que han afectado el mantenimiento y la operación de las aeronaves.
El accidente abre disputa sobre la capacidad operativa de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, en especial en transporte militar hacia zonas apartadas. Los aviones C-130 Hércules cumplen un papel clave en logística, evacuaciones y despliegue de tropas, lo que convierte cualquier incidente en un asunto de seguridad nacional.
Más allá del caso puntual, la controversia se inscribe en una disputa política más amplia sobre el manejo del sector defensa. El intercambio entre Petro y Molano traslada la discusión desde las causas técnicas del accidente hacia el terreno de la responsabilidad política y el legado de dos administraciones enfrentadas.






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