La desconfianza del Pacto en la Registraduría lo lleva a montar una propia

EN SÍNTESIS

El Pacto Histórico anunció la creación de una plataforma tecnológica y una red de al menos 125.000 testigos electorales para digitalizar y seguir en tiempo real los formularios E-14 durante las elecciones legislativas y consultas del 8 de marzo de 2026. El partido de gobierno busca construir una base de datos independiente que le permita contrastar los resultados oficiales de la Registraduría Nacional y detectar posibles inconsistencias en el conteo de votos. La estrategia, presentada por sus dirigentes como una “Registraduría propia”, se produce tras meses de advertencias del presidente Gustavo Petro sobre supuestos riesgos en el software electoral y en el diligenciamiento de actas por jurados. La autoridad electoral rechaza las críticas y sostiene que el proceso cuenta con garantías y mejoras técnicas frente a elecciones anteriores.

EN PROFUNDIDAD

Bogotá, 4 de marzo de 2026 – A pocos días de las elecciones legislativas y consultas del 8 de marzo de 2026, el Pacto Histórico activó una estrategia de “cuidado electoral” que combina organización territorial, tecnología y vigilancia directa en las mesas de votación. El movimiento oficialista anunció el despliegue de al menos 125.000 testigos —uno por cada mesa— y una plataforma digital diseñada para registrar y centralizar fotografías o copias de los formularios E-14, las actas oficiales donde los jurados consignan los votos obtenidos por cada lista.

El objetivo, según el comunicado del partido, es reconstruir el conteo mesa por mesa en una base de datos propia que permita contrastar los resultados con los que publique la Registraduría Nacional. La dirigencia del Pacto sostiene que el sistema no pretende sustituir a la autoridad electoral, sino generar evidencia independiente en caso de reclamaciones o inconsistencias durante el escrutinio.

La iniciativa se produce en medio de un conflicto político creciente entre el gobierno y los organismos encargados de administrar y vigilar las elecciones. El presidente Gustavo Petro ha advertido en repetidas ocasiones sobre lo que denomina “riesgos electorales” asociados al software de transmisión y consolidación de resultados contratado con la empresa Thomas Greg & Sons. También ha cuestionado el manejo de los formularios E-14 y ha pedido acceso al código fuente del sistema para auditorías independientes.

En contexto: Procuraduría y Registraduría buscan calmar la tormenta sobre el software electoral

EL ANTECEDENTE DE 2022: En ese proceso se detectaron inconsistencias en los E-14 que dejaron sin registrar votos del Pacto Histórico en cerca de 24.800 mesas, según reconoció posteriormente la propia Registraduría. El episodio obligó a revisar el diseño del formulario y alimentó entre los sectores del petrismo la percepción de que el sistema electoral podía generar errores que afectaran su votación.

Desde entonces, el Pacto ha intensificado sus cuestionamientos. En enero de 2026 presentó un derecho de petición solicitando información técnica detallada sobre el software electoral, los contratos asociados, los protocolos de ciberseguridad y los registros de auditoría del sistema de transmisión de resultados. Días después, sus representantes expusieron ante la Comisión Nacional para la Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales una serie de riesgos que, a su juicio, persisten en el manejo de los formularios E-14 y en las instrucciones dadas a los jurados.

La controversia también se extendió al proceso de registro de testigos electorales. El Pacto criticó el funcionamiento de la plataforma del Consejo Nacional Electoral para inscribir a estos delegados, alegando fallas técnicas, exposición de datos personales y plazos insuficientes para completar el trámite antes de las elecciones. En ese contexto surgió la estrategia de desarrollar una herramienta propia que permitiera organizar y conectar a su red de vigilancia electoral.

En términos técnicos, los formularios E-14 constituyen la base del conteo de votos en Colombia. En cada mesa, los jurados registran allí los resultados que luego se transmiten para el preconteo y sirven como insumo principal de los escrutinios posteriores. Cualquier inconsistencia en estos documentos puede alterar el registro inicial de la votación y obligar a revisiones durante el escrutinio oficial.

Los partidos políticos han utilizado históricamente redes de testigos para vigilar el proceso electoral y recopilar copias de los E-14. Sin embargo, la estrategia del Pacto Histórico se distingue por el énfasis en una plataforma digital centralizada y por la narrativa política que la presenta como una forma de “autodefensa electoral” frente a lo que considera debilidades institucionales.

La Registraduría ha rechazado las críticas y ha defendido las modificaciones introducidas al diseño del E-14 tras los problemas de 2022. También ha señalado que el tarjetón unificado de consultas y los protocolos del proceso electoral cumplen estándares técnicos y buscan reducir errores humanos durante la jornada de votación.

El despliegue del sistema propio del Pacto será puesto a prueba el día de las elecciones, cuando miles de testigos registren las actas de sus mesas y las carguen a la plataforma central del movimiento. Ese conteo paralelo permitirá comparar resultados con los datos oficiales y, en caso de diferencias, presentar reclamaciones durante los escrutinios.

La magnitud de esa operación y la disputa política que la rodea sitúan el foco sobre la credibilidad del proceso electoral de 2026. Los resultados del 8 de marzo no solo medirán el desempeño de las fuerzas políticas en el Congreso, sino también la capacidad de las instituciones y de los propios partidos para sostener la confianza en el sistema que valida esos votos.

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