A partir del 1 de febrero, Ecuador aplicará un arancel del 30 % a las importaciones provenientes de Colombia, una medida que el presidente Daniel Noboa calificó como una “tarifa de seguridad” y que estará vigente hasta que, según dijo, exista un compromiso efectivo para enfrentar de manera conjunta el narcotráfico y la minería ilegal en la zona fronteriza.
El anuncio fue realizado de forma sorpresiva por el mandatario ecuatoriano, quien sostuvo que la decisión responde tanto a razones de seguridad como a un desbalance en el comercio bilateral. “Esta medida se mantendrá hasta que exista un compromiso real para enfrentar juntos el narcotráfico y la minería ilegal en la frontera, con la misma seriedad y decisión que hoy el Ecuador asume”, afirmó Noboa.
La imposición del arancel se da en un contexto de fuerte deterioro del orden público en Ecuador, país que desde al menos 2022 ha experimentado un aumento sostenido de la violencia asociada a grupos narcotraficantes. Tras llegar al poder en 2023 y ser reelegido en 2025, Noboa declaró que el país enfrenta un conflicto armado interno, decretó estados de excepción y otorgó mayores facultades a las fuerzas militares y de policía.
Según cifras oficiales analizadas por Analdex, el comercio bilateral muestra un superávit para Colombia. Entre enero y noviembre de 2025, las exportaciones colombianas hacia Ecuador sumaron US$1.673 millones, mientras que las importaciones desde ese país alcanzaron US$702,6 millones entre enero y octubre, lo que deja un déficit cercano a los US$1.000 millones para Ecuador.
Ecuador es actualmente el sexto destino de las exportaciones totales de Colombia y el segundo mercado para los productos no minero-energéticos. Entre los bienes más exportados se encuentran la energía eléctrica, medicamentos, azúcares, combustibles para aviación, vehículos y café sin tostar, varios de los cuales quedarían directamente impactados por el nuevo arancel.
La decisión del Gobierno ecuatoriano se conoce tras un 2025 marcado por cifras récord de homicidios, con 8.847 casos reportados por la Policía. Desde el 31 de diciembre, Noboa mantiene un estado de excepción por tres meses en provincias y municipios del norte del país, precisamente en las zonas limítrofes con Colombia, donde se concentra buena parte de la problemática de seguridad que ahora traslada al plano comercial.







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