El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estudia distintas alternativas para avanzar en la anexión de Groenlandia y considera que el uso de la fuerza militar es una opción que permanece sobre la mesa, según confirmó este martes la Casa Blanca.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, afirmó que el mandatario “ha dejado claro que adquirir Groenlandia es una prioridad para la seguridad nacional de Estados Unidos” y sostuvo que el territorio resulta clave para disuadir a los adversarios de Washington en la región ártica.
De acuerdo con Leavitt, el presidente y su equipo de política exterior analizan “varias opciones” para alcanzar ese objetivo estratégico. “Por supuesto, recurrir al ejército estadounidense es siempre una opción a disposición del comandante en jefe”, señaló la vocera, subrayando que no se ha descartado ningún escenario.
Las declaraciones se producen en un contexto de creciente tensión diplomática, pese a que tanto Groenlandia como Dinamarca —país del que depende el territorio como región semiautónoma— han solicitado una reunión urgente con Estados Unidos para aclarar lo que califican como “malentendidos” en torno a las intenciones de Washington.
El renovado interés de Trump por Groenlandia coincide con el aumento del valor geopolítico del Ártico, una región estratégica por sus recursos naturales, incluidos yacimientos de tierras raras aún sin explotar, y por la apertura de nuevas rutas marítimas a raíz del deshielo polar. Para la administración estadounidense, estos factores convierten a la isla en una pieza central dentro de su estrategia de seguridad y proyección global.







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