La designación de Alicia Arango como estratega política de Vicky Dávila para las elecciones presidenciales de 2026 desató un choque en la derecha colombiana, evidenciando fracturas dentro del Centro Democrático.
María Fernanda Cabal, senadora y precandidata del partido, expresó su malestar en X: “Alicia Arango no es delegada del uribismo ni autorizada por Uribe. Queremos saber si actúa en nombre de Iván Duque”. La duda apunta a un posible respaldo del expresidente Duque a Dávila, algo que tensiona las dinámicas internas del uribismo.
Vicky Dávila, periodista que gana terreno como opción de derecha frente a la izquierda, respondió con firmeza: “Querida María Fernanda, te deseo suerte en la selección del Centro Democrático tras 12 años de militancia obediente. Alicia Arango se unió a mi movimiento independiente porque es la mejor para el cargo. Somos millones los que queremos un nuevo rumbo”. Dávila subrayó su independencia y su apuesta por conectar con los “colombianos de a pie” más allá de las pugnas partidistas.
Arango, exministra de Duque y figura clave en su campaña y la de Uribe, aporta experiencia electoral a Dávila, quien no ha negado su intención presidencial. El roce con Cabal refleja la lucha por el liderazgo en una derecha fragmentada, donde el Centro Democrático aún no define su candidato para 2026. Mientras se especula sobre una coalición amplia, este episodio sugiere que la unidad sigue siendo un desafío.







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