Marine Le Pen, líder de la extrema derecha francesa, fue condenada este lunes por el Tribunal Correccional de París a cuatro años de prisión (dos en arresto domiciliario con brazalete electrónico), una multa de 100.000 euros y cinco años de inhabilitación inmediata para cargos públicos. La sentencia, que compromete su candidatura a las presidenciales de 2027, llega el mismo día que un sondeo la situaba como favorita, desatando un sismo político en Francia.
El tribunal halló a Le Pen culpable de liderar un sistema que desvió 2,9 millones de euros del Parlamento Europeo entre 2004 y 2016, usando contratos “ficticios” de asistentes parlamentarios para financiar su partido, Agrupación Nacional (RN). De ese monto, 474.000 euros se le imputan directamente por pagos a su guardaespaldas, Thierry Légier, y su secretaria, Catherine Griset.
La jueza Bénédicte de Perthuis justificó la inhabilitación por “la gravedad de los hechos” y el daño a la neutralidad democrática, señalando que Le Pen heredó y dirigió con “autoridad” la trama iniciada por su padre.
Visiblemente molesta, Le Pen abandonó el Palacio de Justicia tras escuchar la inhabilitación, sin esperar el resto de la sentencia, y se reunió con su equipo en la sede del RN. Su “delfín”, Jordan Bardella, presidente del partido Rassemblement National, calificó el fallo en X como una “ejecución de la democracia francesa”. Otros ocho exeurodiputados del partido, incluido Louis Aliot, alcalde de Perpiñán, también fueron condenados, aunque su inhabilitación no es inmediata.
El Kremlin, Viktor Orbán, Santiago Abascal y Matteo Salvini salieron en defensa de Le Pen, denunciando un ataque a la democracia, mientras la izquierda francesa, como La Francia Insumisa, respaldó la gravedad de los hechos pero cuestionó la inmediatez de la pena. Con un recurso anunciado para TF1 esta noche, el futuro político de Le Pen pende de un hilo.







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