La falta de avances en el proceso de paz ha derivado en un aumento de la violencia en los territorios más afectados, señaló un informe presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU.
Pastor Alape Tovar, excombatiente de las Farc, denunció la grave situación humanitaria que enfrentan las zonas rurales de Colombia tras los retrasos en la implementación del acuerdo de paz firmado en 2016. Durante su intervención ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Tovar responsabilizó al Estado colombiano por el incumplimiento de varios compromisos asumidos en el marco del proceso de paz, lo que, según él, ha dejado a muchas comunidades vulnerables a la violencia y el desplazamiento.
Tovar explicó que regiones como el Catatumbo se han convertido en un ejemplo claro de los efectos negativos de los rezagos en la implementación del acuerdo. Allí, la presencia de grupos armados y la falta de garantías de seguridad han generado desplazamientos masivos y un clima de constante violencia. “El acuerdo se firmó con el Estado colombiano, y es este el que debe garantizar su implementación integral”, afirmó, destacando que la situación en estas zonas refleja las consecuencias de la ausencia estatal.
El excombatiente también señaló que las políticas de gobiernos anteriores, especialmente aquellas que buscaron obstaculizar el cumplimiento del acuerdo, agravaron la situación. Aunque reconoció avances bajo la política de “paz total” impulsada por el actual gobierno, advirtió que los vacíos generados por años de estancamiento han resultado en “la peor crisis humanitaria desde la firma del acuerdo de La Habana”.
Tovar destacó que, desde 2016, más de 452 firmantes del acuerdo han sido asesinados, lo que evidencia la falta de garantías de seguridad para los excombatientes que decidieron dejar las armas. A pesar de estas cifras alarmantes, aseguró que más del 90% de los antiguos combatientes siguen comprometidos con el proceso de paz, aunque admitió que algunos han regresado a actividades ilegales como consecuencia de la falta de apoyo estatal. “No compartimos esa decisión, pero es una realidad que surge del abandono estatal en los territorios”, puntualizó.
El informe presentado ante el Consejo de Seguridad también destaca la importancia de la comunidad internacional en el acompañamiento al proceso de paz en Colombia. Tovar reconoció el papel de las Naciones Unidas y otros países aliados, pero insistió en la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y desmantelamiento de organizaciones criminales que operan en las zonas más afectadas por el conflicto.
En particular, llamó la atención sobre el incumplimiento en temas clave como el acceso a tierras, la construcción de vivienda, la atención en salud y la implementación de programas de desarrollo rural. Según el informe, estos aspectos son esenciales para consolidar la paz y evitar que las comunidades más vulnerables continúen siendo víctimas de desplazamientos y violencia.
La situación en el Catatumbo, una región que sigue siendo escenario de disputas entre grupos armados ilegales, se ha convertido en un símbolo de los retos que enfrenta el proceso de paz en Colombia. Este contexto pone en riesgo no solo a los pobladores, sino también a los líderes sociales, defensores de derechos humanos y firmantes del acuerdo.
Tovar concluyó su intervención haciendo un llamado al Estado colombiano para que cumpla plenamente con los compromisos adquiridos y fortalezca la presencia institucional en las zonas más afectadas. Según el excombatiente, solo así será posible garantizar una paz sostenible y proteger a quienes han decidido apostar por la reconciliación en el país.







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