Bogotá, 9 de agosto de 2026. María Fernanda Cabal formalizó su solicitud de escisión del Centro Democrático para avanzar hacia una organización política propia. La petición, presentada el 8 de agosto, deberá ser examinada por la colectividad y posteriormente por el Consejo Nacional Electoral si recibe aprobación interna. El procedimiento todavía no garantiza una nueva personería jurídica.
La decisión convierte una diferencia acumulada durante meses en una disputa institucional por la representación de una corriente específica de la derecha colombiana. Cabal sostiene que el Centro Democrático se ha apartado de principios como la seguridad democrática, la libertad, la autoridad legítima y la propiedad privada. Su cuestionamiento a la definición ideológica planteada por Paloma Valencia adquirió así una dimensión organizativa que puede superar el desacuerdo entre dos dirigentes.
En contexto: Paloma Valencia propone separar al uribismo de la nueva derecha radical

El antecedente de enero permite entender que la solicitud actual forma parte de una estrategia más prolongada. Cabal y José Félix Lafaurie ya habían planteado una salida mediante escisión y recibieron una negativa frontal de Gabriel Vallejo. La insistencia posterior indica que la dirigente considera insuficiente cualquier fórmula de permanencia dentro de la estructura existente. Si la Dirección Nacional mantiene su oposición, el conflicto puede trasladarse hacia instancias electorales y jurídicas, mientras la alternativa de recolectar firmas gana importancia.
El efecto político dependerá de la capacidad para convertir identidad ideológica en organización. Cabal ya ha asociado su proyecto con la llamada “Nueva Derecha” y con una plataforma de formación política construida desde años atrás. Sin embargo, todavía faltan elementos esenciales para medir su alcance, como estructura territorial, dirigentes adheridos, financiación, afiliaciones y respaldo electoral verificable. La ruptura puede generar atención política sin convertirse necesariamente en una fuerza competitiva.
En contexto: Cabal habla de votar por una «derecha real», mientras evita mencionar a Paloma Valencia y al Centro Democrático
Para el Centro Democrático, el costo potencial está relacionado con la disputa por una base que comparte referentes, electorado y símbolos con la colectividad. La salida de Cabal también puede beneficiar a otros actores que buscan ocupar ese espacio, entre ellos Abelardo de la Espriella, cuya expansión política ya aparece vinculada a sectores de la derecha. Una mayor dispersión podría dificultar la construcción de una candidatura común y aumentar la competencia por el electorado opositor al Gobierno.

La variable central será la relación entre Cabal y Álvaro Uribe. La dirigente ha procurado conservar el reconocimiento hacia el fundador mientras cuestiona decisiones recientes de la colectividad. Esa separación puede facilitar una salida sin ruptura completa con el electorado uribista, aunque también deja abierta una tensión difícil de administrar si el nuevo proyecto empieza a competir por avales, dirigentes y votos.
La solicitud abre así un proceso cuyo resultado dependerá menos del anuncio que de su capacidad para producir organización. Si la escisión avanza, el CNE deberá definir su viabilidad jurídica. Si fracasa, Cabal tendrá que demostrar que puede construir una alternativa por fuera del partido. En ambos casos, la derecha colombiana entra en una etapa donde la disputa por su identidad puede terminar convirtiéndose en una disputa directa por su electorado.









