Bogotá, 19 de julio de 2026. El respaldo oficial del Partido Liberal dejó al senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, con los votos suficientes para convertirse en presidente del Senado durante la instalación del nuevo Congreso. Si las bancadas cumplen los acuerdos anunciados, alcanzará al menos 53 apoyos, una mayoría que lo ubica por encima de la candidatura de Honorio Henríquez, del Centro Democrático.
La definición anticipada de esa elección trasciende la conformación de la Mesa Directiva. La decisión confirma que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, logró ordenar una mayoría parlamentaria antes del inicio formal de su mandato y envía una señal sobre la capacidad de su equipo para articular acuerdos entre partidos tradicionales. La cercanía de Deluque con el estratega Carlos Suárez refuerza la percepción de que la Casa de Nariño tendrá un interlocutor afín al frente de una corporación determinante para el trámite de las reformas.
El apoyo liberal también modifica el equilibrio interno de la coalición que acompañará al nuevo Ejecutivo. El Centro Democrático aspiraba a quedarse con la presidencia del Senado por su peso dentro del bloque de gobierno. Aunque en los últimos días han surgido versiones sobre un posible respaldo del Pacto Histórico a la candidatura de Honorio Henríquez, ese acercamiento no se ha traducido en un acuerdo confirmado. Mientras tanto, la consolidación de Deluque muestra que la distribución del poder dependerá menos del tamaño de las bancadas que de la capacidad del Ejecutivo para construir mayorías transversales. Esa dinámica reduce el margen de influencia del uribismo en las primeras decisiones políticas del nuevo Congreso.
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Para el Partido Liberal, el respaldo representa una apuesta por conservar capacidad de negociación desde el comienzo del cuatrienio. Su decisión fortalece el vínculo con el gobierno entrante y amplía su margen de participación en la agenda legislativa, mientras reduce el espacio para eventuales bloques alternativos que pudieran dificultar la gobernabilidad.
La elección prevista para el 20 de julio servirá para medir la solidez de esos acuerdos, aunque el resultado parece encaminado. Si la mayoría anunciada se mantiene, el nuevo gobierno iniciará su relación con el Congreso controlando uno de los principales centros de decisión institucional, una ventaja que puede acelerar la discusión de sus prioridades legislativas y consolidar desde el primer día la arquitectura política del mandato que comienza.










