Bogotá, 7 de julio de 2026. El presidente electo Abelardo de la Espriella confirmó al general en retiro Jorge Eduardo Mora López como ministro de Defensa. Durante sus primeras declaraciones, el oficial anunció que el nuevo gobierno derogará el decreto que creó la Unidad de Diálogo y Mantenimiento del Orden y restablecerá el Escuadrón Móvil Antidisturbios, junto con otras normas que, según afirmó, limitaron la capacidad operativa de la Fuerza Pública.
La decisión trasciende una modificación administrativa. El anuncio convierte la política de seguridad en uno de los ejes que definirán la identidad del nuevo gobierno desde el inicio de su mandato. Escoger como primera señal la restauración del Esmad envía un mensaje hacia varios destinatarios al mismo tiempo. Busca reafirmar respaldo institucional a la Policía, responder a un electorado que priorizó el orden público y diferenciar con rapidez la estrategia de seguridad frente a la administración anterior.
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También reorganiza el debate político. Durante el gobierno de Gustavo Petro, la transformación del Esmad en la Undmo buscó responder a las críticas surgidas tras las protestas sociales y fortalecer protocolos de intervención con mayor énfasis en el diálogo. La reversión anunciada por Jorge Mora reabre una discusión que nunca desapareció y que enfrenta dos concepciones sobre el papel del Estado frente a la movilización ciudadana. La controversia deja de centrarse únicamente en el nombre de una unidad policial para trasladarse nuevamente al equilibrio entre autoridad, uso legítimo de la fuerza y garantías para el ejercicio de la protesta.
Ese escenario amplía el margen de acción de los sectores que respaldan una política de seguridad más estricta, mientras ofrece a la oposición un punto de articulación política y narrativa. Organizaciones de derechos humanos, congresistas críticos y movimientos sociales encuentran en esta decisión un tema capaz de movilizar apoyos, impulsar acciones judiciales y mantener vigilancia sobre la implementación de los cambios normativos que anuncie el Ejecutivo. El desarrollo de esa disputa dependerá menos del decreto que restablezca el Esmad que de las reglas operativas, los mecanismos de supervisión y los controles institucionales que acompañen su funcionamiento.
Todavía existen variables abiertas. El gobierno entrante no ha presentado el contenido de las derogatorias ni el diseño definitivo de la unidad que reemplazaría a la Undmo. Tampoco se conocen los protocolos que regularán el empleo de la fuerza ni la manera como responderá a observaciones formuladas anteriormente por organismos nacionales e internacionales. Esas definiciones determinarán si el país presencia una restauración del modelo previo o una versión adaptada con nuevos controles.
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La designación de Jorge Mora y su primer anuncio permiten anticipar que la seguridad ocupará un lugar central en la agenda política de los próximos años. La forma como el Ejecutivo gestione la relación entre autoridad, control del orden público y protección de los derechos ciudadanos influirá sobre la estabilidad institucional, la conflictividad social y la legitimidad de una de las políticas más visibles del nuevo gobierno.









