Bogotá, 1 de junio de 2026. Sergio Fajardo obtuvo el cuarto lugar en la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026 en Colombia, con cerca de un millón de votos, y se convirtió en una figura clave para la definición del balotaje del 21 de junio entre Abelardo de la Espriella y Iván Cepeda. El exgobernador de Antioquia afirmó que ese respaldo ciudadano será determinante en el desenlace electoral y dejó en suspenso cualquier apoyo a los finalistas.
Con el 99,7% de las mesas escrutadas, Fajardo registró entre 1.000.974 y 1.006.870 votos, equivalentes a cerca del 4,2% del total, según reportes oficiales y medios nacionales. La contienda fue liderada por De la Espriella con 10.236.946 votos (43,73%), seguido por Cepeda con 9.577.812 (40,91%) y en tercer lugar Paloma Valencia con alrededor de 1,6 millones de sufragios.
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En su intervención tras conocerse los resultados, Fajardo sostuvo que el caudal obtenido por su campaña tendrá impacto directo en la segunda vuelta. “Este millón de votos es importante para definir la suerte de nuestro país”, afirmó, al tiempo que insistió en que su movimiento será “protagonista” del tramo final de la contienda, sin pronunciarse por ninguno de los dos aspirantes.
El dirigente de centro también envió señales de continuidad política pese a quedar fuera del balotaje. En distintos pronunciamientos aseguró que su equipo analizará colectivamente el rumbo a seguir y que no tomará una decisión inmediata sobre respaldos. Su postura lo posiciona como un eventual articulador del voto de centro en ciudades como Bogotá, Medellín y Manizales.
Analistas y mediciones electorales coinciden en que el electorado de Fajardo, junto al de otros sectores moderados, podría inclinar una elección marcada por una diferencia estrecha entre los dos finalistas. Ese bloque, de más de dos millones de votos si se suman otras candidaturas de centro, es visto como un factor decisivo en la recta final.
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La trayectoria del exalcalde de Medellín ya había sido determinante en ciclos anteriores. En 2018 y 2022, su caudal electoral terminó redistribuyéndose entre las candidaturas que llegaron a segunda vuelta o hacia el voto en blanco, consolidando su papel como referencia del centro político, aunque sin acceso al balotaje.
En el escenario actual, la decisión que adopte Sergio Fajardo Valderrama sigue sin definirse, mientras la campaña entra en su fase final con una disputa cerrada entre derecha e izquierda. El desenlace del 21 de junio dependerá, en parte, de cómo se reconfigure ese electorado de centro, cuyo destino político aún no ha sido anunciado públicamente.









