Bogotá, 1 de junio de 2026 – Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, emplazó el 1 de junio a Abelardo de la Espriella a un debate político antes de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio en Colombia. El aspirante de derecha aceptó el desafío, pero condicionó el encuentro al reconocimiento previo de los resultados de la primera vuelta.
El llamado de Cepeda se produjo un día después de la jornada electoral del 31 de mayo, en la que De la Espriella obtuvo la mayor votación y ambos quedaron confirmados como los finalistas de la contienda presidencial. A través de su cuenta en la red social X, el senador señaló que el debate debía centrarse en asuntos políticos y electorales, y que las condiciones serían definidas por un equipo que él mismo designaría.

De la Espriella respondió horas después, también en X, con un tono confrontacional. El candidato de derecha aseguró que estaba dispuesto a debatir “ya mismo”, pero insistió en que primero se debe reconocer el resultado de la primera vuelta. En su mensaje cuestionó la postura del sector de Cepeda y afirmó que el encuentro debe realizarse sin intermediarios ni condiciones previas.

El intercambio marca el primer intento formal de organizar un cara a cara entre ambos candidatos en esta fase de la campaña. El movimiento de Cepeda busca posicionar la agenda de la segunda vuelta con anticipación, mientras su equipo ya trabaja en la definición de temas, formato y posibles moderadores.
Los resultados oficiales divulgados por la Registraduría indican que Abelardo de la Espriella obtuvo 10.236.946 votos, equivalentes al 43,73 %, mientras Iván Cepeda alcanzó 9.577.812 votos, con el 40,91 %. Con estas cifras, ambos avanzan a la segunda vuelta programada para el 21 de junio, en un escenario de alta competencia y diferencia ajustada.
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Este no es el primer cruce entre ambos aspirantes. En abril, Cepeda ya había propuesto un debate en plaza pública, iniciativa que no llegó a concretarse por desacuerdos en las condiciones. De la Espriella, por su parte, ha reiterado en varias ocasiones su disposición a debatir sin restricciones, en contraste con las exigencias planteadas por su rival político.
El episodio ocurre en medio de un clima de alta polarización política y cuestionamientos al proceso electoral por parte de sectores del oficialismo, lo que ha intensificado la discusión pública sobre la legitimidad de los resultados y las reglas del debate. Mientras tanto, la organización del eventual cara a cara sigue sin definirse y el pulso entre campañas se traslada ahora a las condiciones bajo las cuales podría realizarse el primer gran debate de la segunda vuelta.









