Bogotá, 31 de mayo de 2026. La primera vuelta presidencial del 31 de mayo dejó definidos a los dos candidatos que disputarán la Presidencia el próximo 21 de junio, pero también marcó el fracaso electoral de varias figuras que llegaron a la contienda con reconocimiento nacional, respaldo partidista o amplia exposición mediática. Mientras Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda avanzaron al balotaje, otros aspirantes quedaron relegados a posiciones marginales en el escrutinio.
La principal derrotada de la jornada fue Paloma Valencia. La candidata del Centro Democrático, que durante buena parte de la campaña fue vista como una de las principales cartas de la derecha tradicional, terminó en tercer lugar con cerca de 1,6 millones de votos. Aunque superó al resto de candidatos eliminados, quedó lejos de disputar un cupo en la segunda vuelta.
En la cuarta posición apareció Sergio Fajardo. El exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín obtuvo poco más de un millón de votos, un resultado inferior a las expectativas generadas por algunas encuestas que lo ubicaban como uno de los principales contendores durante los primeros meses de la campaña.
La exalcaldesa de Bogotá Claudia López protagonizó uno de los resultados más discretos de la jornada. Pese a su trayectoria política y reconocimiento nacional, la candidata del centro apenas alcanzó el 0,95 % de los votos y terminó en el quinto lugar.
Detrás de ella se ubicó Santiago Botero, candidato del movimiento Romper el Sistema, quien logró superar a dirigentes con una carrera política más consolidada. Su desempeño le permitió quedar por encima de figuras como Mauricio Lizcano y Roy Barreras.
Lizcano, exministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, obtuvo apenas el 0,25 % de la votación. Más abajo aparecieron Miguel Uribe Londoño, Sondra Macollins y Roy Barreras, quienes no lograron superar el 0,1 % de los sufragios.
Los resultados reflejan una elección marcada por la polarización entre De la Espriella y Cepeda, que concentraron la mayor parte del voto ciudadano y dejaron sin espacio electoral a candidaturas de centro, independientes y sectores tradicionales que aspiraban a convertirse en alternativas. Ahora, varios de esos candidatos deberán decidir si respaldan a alguno de los finalistas o mantienen distancia de la segunda vuelta presidencial.









