Teherán, 30 de mayo de 2026 – Las Fuerzas Armadas de Irán afirmaron el día de hoy que ejercen “control total” sobre el estrecho de Ormuz y advirtieron que cualquier intervención militar extranjera en la zona será considerada un objetivo. El anuncio se produce en medio de la guerra con Israel y Estados Unidos y de negociaciones mediadas por Pakistán para reabrir la vía marítima.
El comunicado fue emitido por el Cuartel General Central Jatam al-Anbiya y difundido por la agencia iraní Tasnim. En el texto, las autoridades señalaron que la administración del paso marítimo “se ejerce con plena autoridad” y que toda embarcación comercial o petrolera debe transitar por rutas establecidas y contar con autorización de la Armada de la Guardia Revolucionaria.
Las fuerzas iraníes advirtieron que el incumplimiento de estas disposiciones puede poner en riesgo la seguridad de la navegación en la zona. Además, lanzaron una advertencia directa a Estados Unidos, al señalar que cualquier buque militar que interfiera en la gestión del estrecho será considerado un blanco.
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El control del tránsito marítimo está a cargo de la Armada de la Guardia Revolucionaria, según el propio comunicado. Esta fuerza ha reiterado en días recientes que el paso por Ormuz solo puede realizarse bajo coordinación previa, y que la gestión del corredor se desarrolla bajo lo que describe como “control inteligente” del área estratégica.
En paralelo, la Autoridad del Golfo y del Estrecho Pérsico, creada por Irán, ha delimitado zonas de supervisión en el estrecho y exige autorización previa para el tránsito. Informes recientes indican que Irán ha aplicado un sistema de permisos y rutas designadas, en un contexto en el que el paso marítimo permanece restringido desde el inicio del conflicto.
El estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca del 20% del petróleo y gas mundial antes de la guerra, continúa siendo un punto crítico de tensión. Estados Unidos mantiene un cerco naval sobre intereses iraníes desde abril de 2026, mientras Israel también figura como actor del conflicto iniciado tras la ofensiva de febrero.
Pese al aumento de tensiones, Irán y Estados Unidos mantienen conversaciones indirectas con mediación de Pakistán para intentar alcanzar un acuerdo que permita reabrir el paso marítimo. Por ahora, el gobierno iraní sostiene su postura de control total sobre el estrecho, mientras el tráfico internacional en la zona sigue sujeto a restricciones y vigilancia militar.









