Chapare, 29 de mayo de 2026 – Seguidores del expresidente boliviano Evo Morales reactivaron este jueves los bloqueos de carreteras en el Trópico de Cochabamba, su principal bastión político y sindical, tras un apagón de aproximadamente dos horas que interpretaron como una posible antesala de un operativo policial para detener al exmandatario. La jornada se desarrolla en un contexto de alta tensión política en Bolivia, marcado por la orden de captura vigente contra Morales en un proceso por presunta trata agravada de personas y por las versiones contradictorias sobre su ubicación y situación actual.
El corte de energía afectó a cinco municipios de la región conocida como Chapare durante la noche del miércoles. La empresa estatal ENDE atribuyó la interrupción a una falla en una línea de transmisión, mientras que sectores cocaleros sostienen que el evento encendió las alarmas ante un eventual despliegue de fuerzas de seguridad en la zona. La lectura de los manifestantes derivó en la decisión de reforzar los bloqueos ya instalados y extender puntos de control en vías estratégicas.
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La región quedó parcialmente aislada por nuevas barricadas levantadas con piedras y troncos, además de fogatas y vigilias en distintos tramos carreteros. Las rutas que conectan Cochabamba con Santa Cruz y otros departamentos registran interrupciones en el tránsito de carga y pasajeros, lo que genera afectaciones logísticas en una de las principales zonas de conexión del país. Hasta el momento no se reportan enfrentamientos de gran escala, aunque sí controles informales a vehículos que intentan circular.
El gobierno de Luis Arce negó que exista un operativo para capturar a Morales en el Chapare y atribuyó el apagón a causas técnicas. Voceros oficiales han insistido en llamados a la calma en medio de la escalada de protestas. En paralelo, la Fiscalía mantiene vigente la orden de captura contra el exmandatario, quien permanece en el centro de la disputa política entre el ala evista y el sector oficialista del Movimiento al Socialismo.
Las movilizaciones en el Trópico de Cochabamba se insertan en una dinámica de conflictividad sostenida en los últimos años, en la que los bloques cocaleros han mantenido una alta capacidad de presión mediante cierres de vías y vigilias. Este nuevo episodio vuelve a situar al bastión de Morales como epicentro de la tensión política en Bolivia, en medio de la incertidumbre sobre su paradero y el alcance real de las medidas de seguridad en la región.









