Bogotá, 28 de mayo de 2026. Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo esperaron este miércoles en el Chorro de Quevedo, en el centro de Bogotá, al candidato presidencial Abelardo de la Espriella, luego del reto público a un debate cara a cara que Oviedo le había lanzado en redes sociales. De la Espriella nunca llegó y su ausencia desató un nuevo choque entre sectores de la derecha a cuatro días de la primera vuelta presidencial.
Durante la espera, Oviedo cuestionó el tono de la confrontación política y aseguró que “el futuro de Colombia en los próximos cuatro años no se puede debatir por quién la tiene más grande”. También acusó a su rival de tener “doble cara” mientras mostraba un muñeco de tigre entregado por simpatizantes en el lugar.
Valencia afirmó que la ausencia de De la Espriella “desenmascara el tigre” y sostuvo que el país enfrenta dos caminos distintos, “el camino del circo, del escándalo y la improvisación, o el camino del conocimiento, la rectitud moral y la capacidad de darle resultados a los colombianos”.
La candidata del Centro Democrático también denunció supuestas presiones del Gobierno Petro y de grupos ilegales para favorecer la campaña de Iván Cepeda en algunas regiones del país. Además, rechazó la denuncia por presunto abuso sexual contra el congresista Alejandro Bermeo, cercano a De la Espriella, revelada por el medio El Olfato, y calificó el caso como “inaceptable”.

El encuentro terminó con arengas cruzadas entre simpatizantes de Valencia y de Cepeda que se encontraban en el sector. Oviedo y Valencia permanecieron en una panadería cercana respondiendo preguntas de periodistas y continuando actividades de campaña.
Horas después, De la Espriella reaccionó en entrevista con SEMANA y afirmó que el reto “le produjo risa”, mientras su esposa, Ana Lucía Pineda, calificó el episodio como “vulgar”. El incidente se convirtió en tendencia nacional y profundizó la confrontación entre las campañas de derecha en la recta final de las elecciones presidenciales.









