Bogotá, 25 de mayo de 2026 – El presidente, Gustavo Petro, respondió con dureza al expresidente Álvaro Uribe Vélez tras la difusión de un video dirigido a grupos armados ilegales en el que advertía sobre un eventual gobierno del senador Iván Cepeda. La confrontación se dio en medio de la campaña presidencial de 2026 y elevó nuevamente la tensión política entre ambos líderes.
En el mensaje, Uribe se dirigió a organizaciones como el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo, a las que pidió considerar su comportamiento frente a las elecciones. Según la interpretación de distintos sectores políticos, el expresidente lanzó una advertencia sobre las consecuencias de un posible triunfo de Cepeda, a quien mencionó en su intervención, lo que fue leído como un mensaje indirecto de presión hacia esas estructuras armadas.
En contexto: Álvaro Uribe advirtió a los grupos criminales «no confiarse» de Iván Cepeda
Petro reaccionó a través de su cuenta en X con fuertes señalamientos. “Mucho cinismo en política, a veces es bueno para aclarar las cosas”, escribió el mandatario, antes de cuestionar a Uribe por la extradición de jefes paramilitares durante su gobierno y acusarlo de haber traicionado los procesos de paz con las Autodefensas Unidas de Colombia.
El jefe de Estado sostuvo que la decisión de enviar a los principales comandantes paramilitares a Estados Unidos en 2008 interrumpió el acceso a la verdad sobre sus vínculos con sectores políticos y económicos, además de limitar los procesos de reparación a las víctimas. En su mensaje insistió en que esa decisión impidió que se conociera en profundidad la estructura del paramilitarismo en el país.
El cruce reactivó un debate histórico en Colombia sobre el proceso de desmovilización de las AUC, la Ley de Justicia y Paz y la posterior extradición de sus jefes. Mientras el uribismo defiende esa medida como una acción contra el narcotráfico, sectores cercanos al Gobierno consideran que afectó el esclarecimiento de la verdad y la reparación de víctimas.
El intercambio también ocurre en un contexto de alta polarización política y de persistencia del conflicto armado en varias regiones del país, donde el ELN, las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo mantienen presencia activa. En paralelo, el Gobierno de Petro impulsa su política de paz total, que busca abrir canales de negociación con distintos grupos armados, en medio de críticas de la oposición.
El nuevo choque entre Petro y Uribe se suma a una serie de enfrentamientos públicos que han marcado la relación entre ambos durante la última década y que siguen influyendo en el debate político nacional en plena contienda electoral.









