Washington, 25 de mayo de 2026 – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que solo firmará un acuerdo de paz con Irán si es “grande y significativo”, y descartó cualquier texto que considere “débil” o meramente “cosmético”.
Las declaraciones se produjeron el día de hoy, en medio de negociaciones avanzadas entre Washington y Teherán para un posible entendimiento que podría poner fin a la guerra abierta y abrir la posibilidad de reactivar plenamente el estrecho de Ormuz. Trump sostuvo que el acuerdo está “en gran medida negociado”, pero advirtió que no lo rubricará si no cumple con las condiciones fijadas por la Casa Blanca.
Según lo planteado por el mandatario, el eventual acuerdo no se limitaría a un alto el fuego, sino que incluiría compromisos amplios y verificables por parte de Irán. Entre ellos se contemplan exigencias sobre el programa nuclear, con reducción de reservas de uranio altamente enriquecido, restricciones al desarrollo de misiles balísticos y la implementación de inspecciones internacionales más estrictas en instalaciones sensibles. También se incluyen condiciones vinculadas al cese de apoyo a milicias regionales y limitaciones a la capacidad militar iraní mediante drones y cohetes.

Las conversaciones, de acuerdo con distintos reportes internacionales, mantienen aún puntos pendientes pese al avance del borrador. Entre los elementos sin definición figuran el calendario de levantamiento progresivo de sanciones, los mecanismos de verificación del desmantelamiento de capacidades militares y las garantías de seguridad en rutas estratégicas del Golfo. Asimismo, se discuten disposiciones relacionadas con la reapertura del estrecho de Ormuz y eventuales mecanismos de reconstrucción tras los daños del conflicto.
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Aunque la Casa Blanca describe el proceso como cercano a un cierre, Trump ha insistido en que no aceptará un acuerdo parcial o limitado. El presidente ha reiterado que está dispuesto a abandonar la mesa de negociación si el texto final no responde a sus exigencias, manteniendo una postura de presión máxima mientras continúa el diálogo con Irán y mediadores internacionales.
El proceso se desarrolla en el contexto de meses de enfrentamientos entre ambos países, que han incluido ataques militares y tensiones en el Golfo Pérsico. En paralelo a la vía diplomática, la administración estadounidense ha sostenido una estrategia de presión militar, mientras explora la posibilidad de un acuerdo que, según sus propias declaraciones, debe ser duradero, verificable y con efectos estructurales sobre la relación bilateral.









