Washington, 25 de mayo de 2026 – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Arabia Saudí y Catar deben avanzar hacia la normalización de relaciones diplomáticas con Israel e incorporarse a los Acuerdos de Abraham, en el marco de las negociaciones de paz que su administración impulsa con Irán.
Las declaraciones se conocieron entre ayer y hoy, en un contexto marcado por el intento de Washington de cerrar un memorando de entendimiento con Teherán que incluya el fin de la guerra y la reapertura del estrecho de Ormuz. Trump presentó la eventual ampliación de los Acuerdos de Abraham como parte de una arquitectura regional más amplia vinculada a ese proceso.
El mandatario sostuvo que sería “una gran cosa” que ambos países del Golfo establecieran o restablecieran vínculos plenos con Israel y reiteró que trabaja para incorporarlos al marco diplomático impulsado durante su primer mandato, que ya integró a Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Marruecos y Sudán.
En sus declaraciones, Trump vinculó directamente este objetivo con las conversaciones con Irán, al señalar que un eventual acuerdo con Teherán debe ser “grande y significativo”. En ese escenario, ha planteado que otros países de la región podrían sumarse a la normalización con Israel como parte de un nuevo orden de seguridad en Medio Oriente.
En contexto: «Grande y significativo»: Trump fija sus condiciones para un acuerdo de paz con Irán
El presidente estadounidense también afirmó haber conversado con líderes del Golfo, entre ellos el rey de Arabia Saudí, sobre un memorando de entendimiento relacionado con la paz regional y la situación del estrecho de Ormuz, pieza clave del comercio energético global.
Los Acuerdos de Abraham, impulsados inicialmente por Washington en 2020, permitieron la normalización de relaciones entre Israel y varios países árabes, y ahora la Casa Blanca busca ampliar ese marco hacia actores de mayor peso regional.
Arabia Saudí, aún sin relaciones diplomáticas formales con Israel, ha mantenido contactos indirectos en materia de seguridad y es considerada una pieza central en cualquier reconfiguración regional. Catar, por su parte, ha actuado como mediador en distintos conflictos y mantiene vínculos con múltiples actores regionales, aunque tampoco reconoce oficialmente a Israel.
Israel es uno de los principales beneficiarios potenciales de una expansión de los Acuerdos de Abraham, mientras que Irán se mantiene como el actor clave en las negociaciones de paz que condicionan el nuevo diseño de alianzas impulsado por Washington.
El proceso se desarrolla mientras continúan las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para alcanzar un memorando de entendimiento que ponga fin a la guerra iniciada en febrero de 2026 y establezca nuevas condiciones de seguridad en la región.
En ese contexto, la propuesta de Trump busca integrar la normalización árabe-israelí dentro de un paquete más amplio de estabilización regional, aún sin acuerdos definitivos y con posiciones abiertas entre las partes.









