Bogotá, 23 de mayo de 2026 – El presidente Gustavo Petro lanzó duras críticas contra el ELN tras la masacre de seis personas en la vereda Oropoma, en el Catatumbo, ataque atribuido por las autoridades al frente Camilo Torres Restrepo de esa guerrilla. El mandatario aseguró que el grupo “se ha degenerado para vivir del narco”, asegurando que sus acciones muestran una “contradicción traqueta” al hablar de acuerdos humanitarios mientras asesina líderes sociales y militantes de izquierda.
La masacre ocurrió el 19 de mayo sobre la vía entre Ábrego y Ocaña, en Norte de Santander, cuando hombres armados interceptaron una camioneta de la Unidad Nacional de Protección y dispararon contra sus ocupantes. Entre las víctimas estaban el líder campesino Freiman David Velásquez Benítez y su escolta Iván Stiven Camacho, integrantes de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo, Asucant.
En contexto: ELN admite su autoría en la masacre de Ábrego, donde murió un líder campesino
En un mensaje publicado este 23 de mayo, Petro señaló directamente al ELN y recordó que las víctimas pertenecían a sectores históricamente perseguidos durante el exterminio de la Unión Patriótica. “No señores del ELN, ustedes hablan de acuerdos humanitarios de canje, pero su contradicción traqueta los lleva a matar a nuestros compañeros de la UP”, escribió el jefe de Estado.
El presidente también mencionó a Gonzalo Rodríguez Gacha y Pablo Escobar al afirmar que, en el pasado, sectores del narcotráfico y agentes estatales persiguieron a la UP, mientras que ahora “es el ELN” quien asesina a esas bases sociales. En declaraciones posteriores, sostuvo que la guerrilla “perdió cualquier ética revolucionaria” y se convirtió en una organización dedicada al narcotráfico.
La Policía de Norte de Santander atribuyó el ataque al frente Camilo Torres Restrepo, estructura que disputa con el Frente 33 de las disidencias de las Farc el control de corredores estratégicos y economías ilegales en la frontera con Venezuela. Hasta ahora, el ELN no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre la masacre.
Asucant denunció que los asesinatos hacen parte de un “plan de aniquilamiento sistemático” contra líderes campesinos de la región. La organización aseguró que Velásquez ya había sobrevivido a un atentado previo y que venía recibiendo amenazas por su trabajo en defensa de las comunidades y la sustitución de cultivos ilícitos.
La Misión de Verificación de la ONU, la MAPP-OEA y la Conferencia Episcopal expresaron “profunda preocupación” por el deterioro de la seguridad en el Catatumbo y pidieron a los grupos armados cesar la violencia contra la población civil.
La escalada violenta en el Catatumbo se intensificó desde enero de 2025, cuando el ELN lanzó una ofensiva contra las disidencias de las Farc por el control territorial y las rutas del narcotráfico. Tras esos ataques, el Gobierno suspendió los diálogos de paz con esa guerrilla y calificó sus acciones como “crímenes de guerra”.









