Washington, 11 de mayo de 2026 – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó como “totalmente inaceptable” la respuesta enviada por Irán a la más reciente propuesta de paz impulsada por Washington para poner fin a la guerra entre ambos países. El mandatario publicó el mensaje en Truth Social después de revisar la contrapropuesta remitida por Teherán a través de mediadores como Pakistán.
La propuesta estadounidense busca detener el conflicto, restablecer la seguridad marítima y reabrir el estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético mundial. Sin embargo, la respuesta iraní incluyó condiciones que Washington considera incompatibles con sus exigencias de seguridad y control nuclear.

Según reportes citados por medios internacionales, Irán aceptó discutir límites temporales al enriquecimiento de uranio y ofreció transferir parte de sus reservas altamente enriquecidas a un tercer país. No obstante, rechazó desmontar sus instalaciones nucleares y planteó que cualquier acuerdo incluya garantías contra nuevos ataques estadounidenses, además del levantamiento de sanciones económicas y del bloqueo naval.
En contexto: Irán ya envió una respuesta a la propuesta de paz de EE. UU.
La administración Trump exige que Teherán suspenda el enriquecimiento de uranio durante al menos 12 años, entregue cientos de kilos de material enriquecido al 60% y acepte controles más estrictos sobre su programa nuclear y de misiles balísticos. También reclama que Irán deje de financiar grupos armados aliados en la región.
A cambio, Washington propone levantar gradualmente sanciones económicas, liberar activos iraníes congelados y reabrir el estrecho de Ormuz en un plazo aproximado de 30 días después de un acuerdo. La Casa Blanca sostiene que las condiciones buscan impedir que Irán reconstruya capacidades militares consideradas una amenaza regional.
Trump evitó revelar públicamente el contenido completo de la respuesta iraní, pero reiteró que Estados Unidos mantiene opciones militares sobre la mesa. Días antes, el mandatario ya había advertido que aún existen “más objetivos” que podrían ser atacados si no se logra un acuerdo satisfactorio para Washington.

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El Gobierno iraní, por su parte, intenta preservar parte de su infraestructura nuclear y reducir la presión económica derivada de las sanciones internacionales. Teherán considera inaceptable cualquier exigencia que implique desmantelar completamente sus instalaciones o aceptar restricciones de largo plazo sobre su programa atómico.
La negociación ocurre en medio de un alto el fuego frágil tras semanas de enfrentamientos y ataques sobre infraestructura estratégica en Oriente Medio. Pakistán ha servido como principal mediador entre ambas partes, mientras la Unión Europea mantiene contactos diplomáticos para evitar una nueva escalada regional.
El rechazo público de Trump complica las posibilidades de un acuerdo rápido y aumenta la incertidumbre sobre la continuidad de las conversaciones. Aunque canales diplomáticos siguen abiertos, la distancia entre las exigencias de Washington y las condiciones planteadas por Teherán mantiene bloqueada, por ahora, una salida negociada al conflicto.









