Bogotá, 10 de mayo de 2026 – La senadora del Centro Democrático María Fernanda Cabal publicó una columna en la que pidió votar por una “derecha real” y “una derecha con determinación”, pero evitó mencionar a la candidata presidencial de su partido, Paloma Valencia. La omisión alimentó las interpretaciones sobre un posible alineamiento político de Cabal con la campaña de Abelardo de la Espriella, quien busca consolidarse como figura de una derecha más radical por fuera del uribismo tradicional.
En la columna, titulada “Yo voto por la vida, la familia, la propiedad privada y la libertad”, Cabal expuso los principios que, según dijo, orientan su voto, pero no hizo referencia explícita a Valencia, pese a que el Centro Democrático respalda oficialmente su candidatura. La revista Semana, donde publico la nota, subrayó esa ausencia y señaló que la senadora “hubiera podido escribir el nombre de Paloma Valencia (…) No lo hizo”.
La situación ocurre en medio de crecientes tensiones internas dentro del uribismo. Aunque Cabal sigue siendo congresista del Centro Democrático y no ha roto formalmente con el partido, desde hace meses ha mostrado cercanía política con De la Espriella. Su esposo, José Félix Lafaurie, renunció al partido y se sumó públicamente a esa campaña presidencial. Su hijo, Juan José Lafaurie, también aparece vinculado al proyecto político del abogado.
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Las diferencias entre Cabal y la dirección del Centro Democrático se han profundizado en los últimos meses. La senadora cuestionó los procesos internos para escoger candidato presidencial y llegó a afirmar que Álvaro Uribe Vélez “no es de derecha”, una declaración que marcó distancia ideológica con el fundador del partido.
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A comienzos de año, Lafaurie envió una carta a la colectividad en la que aseguró que sentían que “no tenían espacio” dentro del partido y pidió una escisión. Aunque en ese momento manifestó respaldo a Valencia, posteriormente abandonó el Centro Democrático y se integró a la campaña de De la Espriella.
La candidatura de Valencia intenta mantener unido al electorado uribista en un escenario de fragmentación de la derecha. Sin embargo, la negativa de Cabal a respaldarla de manera explícita refuerza la percepción de una división entre el uribismo institucional y sectores que promueven una línea más dura en temas de seguridad, orden público y agenda cultural.
La ambigüedad de Cabal también le permite conservar su posición dentro del partido mientras envía señales a votantes inconformes con la dirección actual del uribismo. Si la campaña presidencial avanza sin que la senadora defina públicamente su respaldo, la presión interna para que tome partido podría aumentar en las próximas semanas.










