Roma, 8 de mayo de 2026 – En una nueva escalada de presión contra el régimen cubano, el secretario de Estado de los EE. UU., Marco Rubio, confirmó durante una rueda de prensa en Roma, la imposición de un paquete de sanciones adicionales por parte de Washington. Estas medidas forman parte del endurecimiento de la política hacia la isla impulsado por el presidente Donald Trump desde el 1 de mayo y se dirigen principalmente contra estructuras económicas y militares del Estado cubano.
El nuevo paquete tiene como uno de sus principales objetivos al conglomerado GAESA, al que Washington atribuye el control de ingresos estratégicos en divisas. Según la administración estadounidense, estos recursos no se traducen en beneficios para la población cubana y fortalecen estructuras vinculadas al poder político y militar de la isla.
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Rubio afirmó que las sanciones buscan impactar las redes económicas que sostienen al aparato estatal cubano, sin afectar directamente a la población. En ese marco, insistió en que el objetivo es limitar el acceso a recursos financieros que, según Washington, alimentan al sistema de control interno del país.
Las autoridades estadounidenses también advirtieron que las medidas podrían extenderse a empresas extranjeras que mantengan vínculos comerciales con entidades cubanas, lo que amplía el alcance de la política más allá del territorio estadounidense. Este componente extraterritorial introduce un factor de presión sobre compañías en Europa y América Latina con operaciones o inversiones en la isla.
La decisión se suma a la línea de endurecimiento impulsada por Trump, quien el 1 de mayo ordenó una ampliación del régimen de sanciones existente. Con ello, la política hacia Cuba entra en una fase de mayor presión económica y de mayor alcance internacional.
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Desde Washington, se sostiene que las acciones forman parte de una estrategia para aumentar la presión sobre el gobierno cubano, en un contexto de tensiones históricas entre ambos países. La relación bilateral se mantiene marcada por décadas de sanciones, con ciclos de apertura parcial y posteriores retrocesos.
En este escenario, el énfasis actual en estructuras como GAESA refuerza una estrategia dirigida a los centros económicos vinculados a las Fuerzas Armadas cubanas, considerados claves en el funcionamiento del sistema político de la isla.









