Islamabad, 7 de mayo de 2026 – Pakistán se ofreció públicamente como sede para la firma de un acuerdo entre Irán y Estados Unidos que busca poner fin a la crisis en el golfo Pérsico. El portavoz del Ministerio de Exteriores paquistaní, Tahir Andrabi, afirmó que Islamabad tiene “esperanzas” de que el pacto se alcance pronto y aseguró que sería “un honor” albergar la firma del documento. El anuncio ocurre después de que el presidente estadounidense Donald Trump suspendiera el operativo militar “Proyecto Libertad”, diseñado para escoltar buques en el estrecho de Ormuz en medio de las tensiones con Teherán.
La expectativa de un posible acuerdo aumentó luego de que medios estadounidenses como Axios y NBC informaran que Washington espera una respuesta iraní en las próximas 48 horas sobre puntos considerados clave para cerrar el conflicto iniciado el 28 de febrero. Según esas versiones, ambas partes atraviesan el momento de mayor acercamiento desde el comienzo de las hostilidades, aunque todavía no existe un texto final confirmado.
Andrabi evitó entregar detalles sobre el contenido o la extensión del borrador y señaló que Pakistán respaldará el acuerdo independientemente del lugar donde se firme. Sin embargo, insistió en que Islamabad recibiría con satisfacción un eventual encuentro entre delegaciones iraníes y estadounidenses en territorio paquistaní.

La suspensión del operativo “Proyecto Libertad” también estuvo influida por la posición de Arabia Saudí. De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, Riad rechazó permitir el uso de sus bases militares y espacio aéreo para la operación naval en Ormuz por desacuerdos con Washington sobre la coordinación de la estrategia regional.
Trump sostuvo que Pakistán pidió abrir espacio para una propuesta de paz transmitida por Teherán, lo que convirtió el freno de la operación militar en una señal de apertura diplomática. El estrecho de Ormuz continúa bajo vigilancia internacional debido a su importancia para el comercio mundial de petróleo y gas.
La crisis escaló a finales de febrero, cuando Estados Unidos, con apoyo de Israel, lanzó operaciones contra objetivos iraníes. Desde entonces, la región registró amenazas sobre el tráfico marítimo, despliegues militares y advertencias de posibles ataques contra infraestructura energética.

Pakistán ganó protagonismo como mediador por sus relaciones con Washington, Teherán y las monarquías del Golfo. El gobierno paquistaní busca consolidarse como interlocutor regional en un momento en que las negociaciones también incluyen discusiones sobre sanciones, seguridad marítima y el programa nuclear iraní.
Aunque las partes mantienen un alto el fuego indefinido para facilitar las conversaciones, persisten diferencias sobre el levantamiento de sanciones, las garantías nucleares y el futuro control del estrecho de Ormuz. Un eventual acuerdo parcial podría abrir una nueva etapa de negociación y reducir el riesgo de una escalada militar en la región.









