Bogotá, 7 de mayo de 2026 – Paloma Valencia, candidata presidencial del Centro Democrático, reconoció públicamente un distanciamiento político con las senadoras María Fernanda Cabal y Paola Holguín tras su elección como abanderada del partido en la consulta interna.
En una entrevista con Vicky Dávila, la dirigente expresó que le ha dolido no contar con el respaldo que esperaba de ambas figuras, a quienes considera piezas clave dentro del uribismo. En ese contexto, afirmó que confiaba en “contar con mis generalas a mi lado”, una frase con la que dejó en evidencia la fractura interna que atraviesa el sector político.
Valencia explicó que desde que fue designada candidata ha percibido una menor cercanía de Cabal y Holguín, algo que contrasta con la etapa previa de la consulta interna, cuando las tres eran presentadas como un bloque de liderazgo femenino dentro del partido. Según su visión, ese acompañamiento debía mantenerse de forma más activa en la campaña presidencial.
El distanciamiento se ha hecho más visible en medio de las tensiones internas del Centro Democrático. María Fernanda Cabal, quien también aspiraba a la candidatura, ha cuestionado el proceso de selección interna y ha expresado reparos sobre la transparencia de la consulta que definió a Valencia como ganadora. Aunque ha señalado que no existen diferencias personales, sí ha marcado distancia frente a la dirección del partido.
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En paralelo, sectores cercanos a Cabal, incluyendo el entorno de José Félix Lafaurie y Juan José Lafaurie, han mostrado afinidad con la aspiración presidencial de Abelardo de la Espriella, lo que ha sido interpretado como una señal de dispersión dentro de la derecha uribista.
Paola Holguín, por su parte, ha mantenido una postura más discreta, aunque su respaldo público a la campaña de Valencia no ha sido tan visible como se esperaba dentro del partido, lo que alimenta la percepción de una falta de cohesión en el bloque.
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El episodio refleja las tensiones internas del uribismo en un momento en el que busca reorganizarse de cara a las elecciones de 2026. La candidatura de Valencia intenta consolidar una unidad partidista, pero enfrenta resistencias de sectores que disputaron la nominación y que hoy mantienen agendas políticas propias dentro del espectro de la derecha colombiana.









