Washington, 7 de mayo de 2026 – El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó el día a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump en medio de la crisis comercial entre ambos países y a cinco meses de las elecciones presidenciales brasileñas, en las que busca la reelección.
La visita marca el primer encuentro oficial entre Lula y Trump desde el inicio del nuevo mandato del mandatario estadounidense y ocurre mientras Washington mantiene aranceles de hasta 50% sobre productos brasileños como acero, aluminio, autopartes, derivados del petróleo y bienes agroindustriales.

La agenda incluye una reunión privada en el Despacho Oval, un encuentro ampliado entre delegaciones y una declaración breve ante medios, sin una rueda de prensa extensa. El gobierno brasileño busca reducir el impacto político del encuentro y concentrarse en la negociación comercial.
Lula llegó acompañado por el vicepresidente Geraldo Alckmin y el ministro de Hacienda, Dario Durigan, quienes lideran las conversaciones técnicas sobre comercio, industria y cooperación económica. Entre los objetivos de Brasil están frenar nuevas tarifas, negociar alivios para sectores estratégicos y defender el sistema de pagos PIX frente a presiones de empresas estadounidenses.
Analistas citados por medios internacionales estiman que las medidas impuestas por Trump podrían provocar pérdidas de entre 13.000 y 14.000 millones de dólares en exportaciones brasileñas durante 2026 si no se alcanza un acuerdo.
La tensión entre ambos gobiernos aumentó desde 2025, cuando Trump firmó una orden ejecutiva en la que calificó algunas políticas de Brasil como “una amenaza inusual y extraordinaria” para los intereses estadounidenses. La Casa Blanca también cuestionó posiciones del gobierno Lula frente a Venezuela y la condena judicial contra Jair Bolsonaro por intento de golpe de Estado.
Brasil, por su parte, intenta mantener una relación pragmática con Washington sin abandonar su estrategia de autonomía diplomática. El gobierno brasileño también busca avanzar en acuerdos sobre minerales críticos y tierras raras, un sector donde el país posee reservas estratégicas de litio y niobio.
La visita ocurre en un momento delicado para Lula. La desaceleración económica, la inflación y el impacto de la guerra arancelaria sobre el empleo industrial han erosionado parte de su popularidad en Brasil. Sectores de la oposición sostienen que el mandatario deterioró la relación con Estados Unidos y advierten que un viaje sin resultados concretos podría convertirse en un costo político en plena campaña.
Empresarios de los sectores automotriz, metalúrgico y agroindustrial han presionado al gobierno brasileño para priorizar un acuerdo que reduzca las tarifas y preserve el acceso al mercado estadounidense, uno de los principales destinos de las exportaciones de Brasil.









