Bogotá, 6 de mayo de 2026 – La candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, anunció que en caso de llegar a la Presidencia de Colombia en 2026, impulsará una negociación directa con el gobierno de Estados Unidos para estructurar un préstamo soberano de aproximadamente 50.000 millones de dólares, con el objetivo de refinanciar parte de la deuda externa y reducir el peso del pago de intereses sobre las finanzas públicas.
La propuesta consiste en reemplazar una fracción de las obligaciones actuales del país con mercados internacionales y acreedores diversos por un único crédito bilateral, con condiciones de financiamiento que, según la campaña, permitirían tasas más bajas y plazos más amplios. El planteamiento se presenta como una medida de reorganización de la deuda para aliviar la presión de corto y mediano plazo sobre el presupuesto nacional, en un contexto de aumento del endeudamiento y mayores compromisos de servicio de deuda.
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El anuncio incluye un paquete de reformas estructurales del Estado que contempla la reducción de 19 a 12 ministerios y la eliminación de alrededor del 20% de las entidades del nivel nacional. Según la candidata, este ajuste busca disminuir el gasto público, simplificar la estructura institucional y mejorar la eficiencia del aparato estatal. A esto se suma una propuesta de reforma tributaria que incluye la reducción del impuesto de renta, la eliminación del impuesto al patrimonio y la simplificación del régimen fiscal para pequeños negocios informales, con el objetivo de ampliar la base de formalización económica.
En el plano macroeconómico, la discusión se da en un escenario en el que la deuda externa de Colombia se ubica en niveles cercanos a los 253 mil millones de dólares, equivalente a alrededor del 55 por ciento del producto interno bruto. El servicio de esa deuda ha venido aumentando y para 2026 se proyectan pagos cercanos a 130 billones de pesos entre intereses y amortizaciones, lo que limita el margen de maniobra fiscal del Estado y condiciona la inversión pública.
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El planteamiento de un crédito bilateral de gran escala con Estados Unidos no tiene precedentes recientes en la estructura de financiamiento externo de Colombia, que tradicionalmente se apoya en mercados internacionales de capital, organismos multilaterales y banca privada. En ese contexto, la propuesta abre un debate sobre la viabilidad técnica, las condiciones que podría imponer un acreedor único de este tamaño y las implicaciones en materia de soberanía financiera y política económica.
El gobierno de Gustavo Petro, por su parte, ha sostenido su enfoque de reformas sociales y manejo gradual de las finanzas públicas, en un contexto de mayor gasto y tensiones fiscales. En este escenario, la propuesta de Valencia se suma a una discusión más amplia sobre cómo equilibrar sostenibilidad fiscal, crecimiento económico y obligaciones sociales en el mediano plazo.









