Washington, 6 de mayo de 2026 – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que su gobierno reanudará los bombardeos contra Irán “a un nivel e intensidad mucho mayores” si Teherán no acepta los términos de un acuerdo propuesto por Washington. El mensaje fue difundido a través de la red Truth Social y condiciona el futuro de la operación militar denominada Furia Épica a una respuesta positiva del gobierno iraní, al que exige cumplir lo previamente acordado para dar por finalizada la ofensiva.
Trump vinculó esa posible desescalada con la situación en el estrecho de Ormuz, al señalar que el levantamiento del bloqueo dependerá del cumplimiento iraní de los términos negociados. En su planteamiento, la reapertura total de la ruta marítima permitiría restablecer el tránsito de buques comerciales, incluidos los vinculados a Irán, en una de las principales arterias energéticas del mundo.

El presidente estadounidense también decidió suspender la operación naval Proyecto Libertad, que había sido activada tres días antes para escoltar embarcaciones comerciales en la zona y facilitar la reapertura del paso marítimo. La medida se tomó tras una nueva serie de ataques atribuidos a Irán contra buques y objetivos en países vecinos, entre ellos un portacontenedores francés que fue alcanzado y obligó a evacuar a su tripulación.
Desde Teherán, el gobierno iraní respondió que solo aceptará un acuerdo de paz si este es considerado justo y rechaza cualquier imposición unilateral por parte de Estados Unidos. Las autoridades iraníes insisten en que cualquier alto el fuego debe respetar sus intereses nacionales y su postura sobre el uso de la energía nuclear con fines pacíficos.
La posición fue reiterada tras una reunión en Pekín entre el viceministro iraní Abbas Araghchi y el canciller chino Wang Yi, en la que China expresó respaldo al derecho de Irán a desarrollar energía nuclear civil y pidió garantizar la seguridad de la navegación marítima en la región.
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En paralelo, Trump ha mantenido una retórica de presión en la que asegura que la capacidad militar iraní ha sido reducida y plantea que el país debería aceptar las condiciones de Washington para evitar una escalada mayor. En declaraciones recientes también afirmó que Estados Unidos no busca un conflicto prolongado, aunque condiciona cualquier salida negociada al cumplimiento de sus exigencias.
El escenario actual combina la continuidad de la operación Furia Épica, la suspensión parcial de la misión naval en Ormuz y una serie de ataques en la región que mantienen la tensión en niveles elevados. A esto se suma la disputa diplomática sobre el programa nuclear iraní y el control de una ruta marítima estratégica para el comercio energético global.
La evolución del conflicto queda ahora sujeta a la respuesta de Teherán frente a las condiciones planteadas por Washington, en un contexto donde persisten los riesgos de nuevas acciones militares y de afectación al tránsito marítimo internacional en el Golfo Pérsico.









