Bogotá, 18 de abril de 2026 – El disgusto del exministro Alejandro Gaviria por el nombramiento de Daniel Quintero como superintendente Nacional de Salud marcó el inicio de una nueva confrontación política con el presidente Gustavo Petro. La decisión, cuestionada por la falta de experiencia técnica del exalcalde de Medellín y sus procesos judiciales en curso, fue el punto de partida de un cruce que escaló rápidamente en redes sociales.
La controversia comenzó cuando Gaviria criticó el silencio del candidato presidencial Iván Cepeda frente al nombramiento de Quintero. Según el exministro, esa ausencia de pronunciamiento resulta contradictoria con el discurso de campaña que promueve una agenda de lucha contra la corrupción y una “revolución ética”.
Gaviria sostuvo que el silencio del candidato evidencia tensiones entre coherencia política y la necesidad de mantener el respaldo del petrismo en la contienda electoral.

La reacción del presidente Gustavo Petro no se centró en defender directamente la designación de Quintero, sino en responder a Gaviria con fuertes señalamientos sobre su papel en el sistema de salud. El mandatario lo acusó de haber representado un modelo que facilitó el manejo indebido de recursos públicos en el sistema de EPS.
Petro aseguró que ese esquema permitió el desvío de recursos hacia actores privados y lo presentó como un antecedente de corrupción estructural en el sector salud.

El exministro respondió recordando que en 2019 Petro le propuso ser candidato a la Alcaldía de Bogotá y había reconocido su gestión técnica en salud. Para Gaviria, las acusaciones actuales representan un giro político motivado por el desgaste del gobierno y la presión de las críticas.
También recordó su paso por el Ministerio de Educación en 2022, del cual salió tras seis meses, argumentando dificultades de gestión, falta de dirección y diferencias profundas con la administración Petro.

El enfrentamiento ha continuado desarrollándose en redes sociales, donde ambos protagonistas han intensificado sus señalamientos. La disputa ha incorporado referencias a decisiones políticas pasadas y a la relación previa entre Petro y Gaviria, hoy completamente fracturada.
En paralelo, el caso ha puesto en el centro del debate el nombramiento de Daniel Quintero, las investigaciones judiciales en su contra y el impacto político de ubicarlo en la Superintendencia Nacional de Salud.
El episodio también ha dejado bajo presión al candidato Iván Cepeda, cuyo silencio frente a la controversia ha sido interpretado por críticos como una tensión entre su discurso ético y la estrategia política del oficialismo en la campaña presidencial.









