Bogotá, 17 de abril de 2026 – El equipo negociador de paz del Ejército de Liberación Nacional negó que exista un plan para atentar contra la candidata presidencial Paloma Valencia y rechazó las acusaciones del expresidente Álvaro Uribe, a las que calificó como “estrategias viejas y cuentos falsos”, en un pronunciamiento difundido en su cuenta oficial en la red social X.
En el mensaje, divulgado este jueves, la guerrilla aseguró que no mantiene interlocutores fuera de los canales formales de diálogo, que no interviene en asuntos electorales y que tampoco realiza amenazas contra aspirantes a cargos de elección popular. El ELN insistió en que su vocería de paz es el único mecanismo autorizado para comunicarse sobre el proceso y reiteró su rechazo a cualquier vínculo con acciones de intimidación en el marco de la campaña presidencial.

La declaración surge un día después de que Álvaro Uribe alertara públicamente sobre un supuesto plan del ELN para atentar contra Paloma Valencia. En su mensaje, el exmandatario afirmó haber recibido información de supuestos interlocutores de la guerrilla y mencionó a dos de sus cabecillas como responsables de la orden. Esa versión fue el punto de partida del cruce de señalamientos que ahora enfrenta posiciones opuestas entre el exjefe de Estado y el grupo armado.
Tras la denuncia, el Centro Democrático expresó preocupación por la seguridad de su candidata y pidió reforzar su esquema de protección, en medio de un clima de tensión que ya venía marcado por otras amenazas contra aspirantes presidenciales. Valencia ha sido una de las figuras políticas bajo mayor vigilancia en esta etapa de campaña.
El pronunciamiento del ELN también se produce en un contexto en el que las autoridades han advertido sobre riesgos de seguridad para candidatos y han reforzado medidas de protección. En semanas recientes se han registrado amenazas, mensajes intimidatorios y actos de vandalismo contra sedes de campaña, lo que ha elevado la alerta institucional.
Con esta nueva controversia, la campaña presidencial se ve atravesada por un choque de versiones entre denuncias de posibles riesgos y desmentidos de los actores señalados, mientras las autoridades de seguridad y organismos del Estado continúan verificando la información y evaluando el nivel de amenaza para los aspirantes.









