Bogotá, 17 de abril de 2026 –El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró a través de su cuenta en X que el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas atraviesa un grave deterioro en su estado de salud dentro de prisión, al punto de afirmar que estaría siendo “dejado morir de hambre”. En su mensaje, el mandatario también acusó al gobierno de Daniel Noboa de “ilegalizar la oposición” y sostuvo que Ecuador “está pasando al fascismo”, en referencia a lo que considera un giro autoritario en el país vecino.
Petro vinculó directamente la situación de Glas con lo que describe como una persecución política contra el correísmo, señalando que el exvicepresidente, a quien ha reconocido como ciudadano colombiano, estaría en condiciones de encierro que vulneran sus derechos fundamentales. Las declaraciones reabren la controversia sobre el estado de salud del exfuncionario, condenado en Ecuador por casos de corrupción, pero cuya defensa insiste en que enfrenta un proceso de judicialización política.
Desde Quito, el gobierno de Daniel Noboa ha rechazado de forma reiterada estas afirmaciones. Las autoridades ecuatorianas sostienen que Jorge Glas cumple condenas derivadas de fallos judiciales firmes y que recibe atención médica dentro del sistema penitenciario. También han calificado las declaraciones de Petro como una injerencia en asuntos internos y han defendido la legitimidad de los procesos judiciales en curso.
El intercambio se produce en medio de una fuerte tensión diplomática entre Colombia y Ecuador, marcada por llamados a consultas de embajadores y un creciente distanciamiento político. El caso de Glas se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción, alimentando un cruce de declaraciones que ha deteriorado la relación bilateral y profundizado la confrontación entre ambos gobiernos.









