Bogotá, 17 de abril de 2026 – El expresidente Álvaro Uribe Vélez denunció un presunto plan del ELN para asesinar a la candidata presidencial Paloma Valencia y pidió “máxima alerta” para reforzar su seguridad en plena campaña electoral. La advertencia fue publicada el día de ayer en su cuenta de X y, según afirmó, se basa en información recibida de “interlocutores” de esa guerrilla.
En su mensaje, Uribe señaló directamente a alias «Pablito» y Antonio García como responsables de un supuesto intento de magnicidio contra la aspirante del Centro Democrático. Además, aseguró que esos mandos estarían promoviendo el voto por el senador Iván Cepeda para favorecer su llegada a la Presidencia en primera vuelta.
El pronunciamiento también incluyó una crítica a la política de paz del Gobierno. “La paz total de Petro y Cepeda asesinó a Miguel Uribe, cuidemos a Paloma”, escribió el exmandatario, en referencia al asesinato del senador Miguel Uribe Turbay en 2025, caso que sigue bajo investigación.

El Centro Democrático respaldó la denuncia y pidió al Gobierno reforzar las medidas de protección para su candidata y para todos los aspirantes presidenciales. A través de un pronunciamiento difundido en redes sociales, el partido advirtió que este tipo de hechos buscaría incidir en el proceso electoral y exigió garantías de seguridad.
La alerta se produce en un contexto de amenazas recientes contra Valencia, quien días antes había denunciado la circulación de una imagen con una corona fúnebre que simulaba su muerte. También el candidato Abelardo de la Espriella reportó intimidaciones que atribuyó al ELN.
Desde el otro lado, el ELN negó la existencia de un plan de atentado y rechazó las acusaciones. Voceros del grupo armado aseguraron que no intervienen en procesos electorales ni amenazan candidatos, y calificaron las afirmaciones de Uribe como falsas.
La denuncia del expresidente se conoció poco después de que el Departamento de Estado de Estados Unidos expresara preocupación por las amenazas contra varios candidatos y pidiera garantizar condiciones seguras para la campaña.
Las autoridades colombianas no han presentado hasta ahora información pública que confirme el supuesto plan. Sin embargo, tras la alerta, se esperaba una revisión de los esquemas de seguridad de Paloma Valencia dentro de los dispositivos que el Gobierno ya había reforzado para los aspirantes presidenciales.
El señalamiento ocurre en medio de los diálogos de paz entre el Gobierno y el ELN, un proceso que ha enfrentado dificultades por acciones armadas y desacuerdos sobre el cese al fuego. En ese escenario, la denuncia introduce un nuevo factor de tensión al vincular a la cúpula de la guerrilla con un posible atentado y con supuestos intereses electorales.
La situación revive el temor por la seguridad política en Colombia, marcada históricamente por asesinatos de figuras públicas, y aumenta la presión sobre las autoridades para garantizar la protección de los candidatos en la recta previa a las elecciones.










