Madrid, 16 de abril de 2026 – El presidente Gustavo Petro criticó nuevamente al Banco de la República y a su gerente, Leonardo Villar, tras la decisión de la junta directiva de aumentar la tasa de interés de política monetaria de 10,25% a 11,25% a finales de marzo de 2026.
Desde España, donde se encontraba en actividades oficiales, el mandatario calificó la medida como una “agresión” contra la población colombiana y aseguró que el incremento de las tasas de interés tiene efectos directos sobre el hambre y la pobreza. Petro insistió en que este tipo de decisiones encarecen el crédito, frenan la producción y afectan el empleo, al tiempo que pidió a Villar “bajar los ánimos contra el pueblo colombiano”.
La decisión del Banco de la República fue adoptada por mayoría en su junta directiva, en una sesión en la que se debatieron posturas divididas entre mantener la tasa, reducirla o incrementarla. La autoridad monetaria justificó el aumento como una medida orientada a controlar la inflación y encaminarla nuevamente hacia una senda descendente.
Leonardo Villar, en medio del debate político generado por la decisión, había comparecido ante el Congreso y defendido la independencia técnica del Banco. El gerente rechazó que el alza de tasas pueda considerarse un “genocidio económico”, como lo había planteado el presidente, y pidió al Gobierno moderar el lenguaje en sus críticas para no afectar la confianza de los mercados.
Petro respondió a esas declaraciones señalando que no retiraba sus afirmaciones y sostuvo que en la historia los bloqueos económicos han derivado en crisis humanitarias. También reiteró que la política monetaria del Banco responde, según su visión, a un enfoque que prioriza a los tenedores de deuda y al sistema financiero por encima de la economía productiva.
El choque entre el Ejecutivo y el Banco de la República se produce en un contexto de tensiones fiscales, con el Gobierno impulsando una nueva reforma tributaria y cuestionamientos sobre el impacto de las altas tasas en la recuperación económica. Mientras el Ejecutivo insiste en la necesidad de reorientar la política económica, el Banco sostiene que su prioridad es preservar la estabilidad de precios y controlar la inflación.









