Bogotá, 13 de abril de 2026 – El avión Hércules C-130 FAC 1016 de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, que se accidentó el pasado 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, no contaba con póliza de seguro vigente al momento del siniestro, según confirmó la Contraloría General de la República.
El organismo de control advirtió que esta situación no es un caso aislado, sino parte de un problema estructural en la flota aérea de la Fuerza Pública, donde solo una fracción de las aeronaves cuenta con cobertura aseguradora. De acuerdo con sus hallazgos, apenas entre el 19% y el 33% de los equipos estarían asegurados, lo que expone al Estado a asumir directamente los costos de eventuales pérdidas materiales y compensaciones derivadas de accidentes.
El accidente del Hércules ocurrió durante la fase de despegue en el aeropuerto de Puerto Leguízamo, cuando la aeronave, que realizaba una operación de transporte de personal militar entre Bogotá y el sur del país, se precipitó a tierra y explotó. A bordo viajaban cerca de 110 uniformados, entre tripulantes y soldados del Ejército, con un saldo preliminar de 69 fallecidos y alrededor de 57 heridos, según reportes oficiales y preliminares de autoridades y medios nacionales.
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La Contraloría señaló que la ausencia de seguro para el avión siniestrado implica que el Estado deberá cubrir con recursos públicos la reposición de la aeronave y las posibles indemnizaciones asociadas al accidente. En su análisis, el ente de control alertó que esta práctica genera un riesgo fiscal significativo, especialmente en operaciones de alto costo como las que realizan aeronaves estratégicas de transporte militar.
El Ministerio de Defensa ha reconocido que una parte importante de la flota no cuenta con aseguramiento completo, atribuyendo la situación a restricciones presupuestales. En el caso específico del Hércules accidentado, la cartera confirmó que no tenía póliza vigente, aunque precisó que los militares a bordo sí contaban con seguros personales de vida y accidentes.
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La Fuerza Aeroespacial Colombiana, por su parte, ha explicado que la contratación de pólizas se realiza de manera centralizada y que, ante la limitación de recursos, se ha priorizado el aseguramiento de aeronaves consideradas estratégicas. Esta situación ha llevado a que buena parte de la flota opere sin cobertura frente a siniestros de gran magnitud.
El caso del Hércules FAC 1016 ha reactivado el debate sobre la gestión del riesgo en el sector Defensa y la necesidad de revisar el esquema de aseguramiento de la flota estatal, en medio de cuestionamientos sobre la sostenibilidad fiscal de asumir directamente los costos de accidentes de alto impacto.









