Irán eleva a más de 3.000 el número de fallecidos por el conflicto con EE. UU e Israel

Teherán, 9 de abril de 2026 – Irán actualizó a más de 3.000 el número de muertos en su territorio tras más de cuarenta días de guerra con Estados Unidos e Israel, iniciada el 28 de febrero. La cifra fue entregada por Abás Masjedi Arani, jefe de la Organización de Medicina Forense, quien atribuyó las muertes a ataques enemigos en todo el país.

El nuevo balance representa un fuerte aumento frente al último dato oficial del 5 de marzo, cuando el Gobierno reportó 1.230 fallecidos. Según la autoridad forense, cerca del 40% de los cuerpos no pudo ser identificado inicialmente, lo que refleja la magnitud de los ataques y las dificultades operativas en medio del conflicto.

Entre las víctimas se encuentran figuras clave del régimen iraní, incluido el líder supremo Alí Jameneí, además de altos responsables del aparato de seguridad y mandos de la Guardia Revolucionaria. También murieron el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Alí Lariyani, y el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpur. La pérdida simultánea de estos dirigentes abre un vacío de poder sin precedentes en la República Islámica.

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El anuncio del balance coincide con un alto el fuego de dos semanas acordado entre Irán y Estados Unidos durante la noche del miércoles, con el objetivo de negociar una salida al conflicto. La tregua llega tras más de cuarenta días de bombardeos diarios y ataques cruzados que afectaron tanto instalaciones militares y nucleares como infraestructura energética y civil, incluidos hospitales y universidades.

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Las cifras de víctimas, sin embargo, siguen en disputa. La ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, eleva el número de muertos a 3.636, de los cuales 1.701 serían civiles. La diferencia con los datos oficiales refleja la falta de información consolidada y la posible subestimación del impacto sobre la población.

Durante la guerra, Estados Unidos e Israel centraron sus ataques en debilitar capacidades militares y nucleares iraníes, mientras Irán respondió con ofensivas contra intereses estadounidenses en la región y objetivos en países vecinos. Además, Teherán ordenó el cierre del estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio global de petróleo, lo que ha generado efectos en los mercados energéticos.

El conflicto se desarrolla en el marco de una disputa prolongada entre Irán, Estados Unidos e Israel por el programa nuclear iraní, la influencia regional y el control de rutas energéticas. La muerte de Jameneí y de otros altos mandos introduce ahora un factor adicional de inestabilidad interna en Irán, en medio de negociaciones que definirán si la tregua se convierte en un acuerdo o en una pausa antes de una nueva escalada.

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