Bogotá, 8 de abril de 2026 – Sectores de la oposición advirtieron sobre un eventual nombramiento de Daniel Quintero como presidente de la Nueva EPS, en medio del silencio del Gobierno de Gustavo Petro frente a versiones que dan como probable su designación en la EPS pública más grande del país, actualmente intervenida y con graves problemas financieros.
El representante Andrés Forero, del Centro Democrático, aseguró que el Ejecutivo estaría preparando el levantamiento de la intervención forzosa para reconfigurar las mayorías accionariales e imponer a Quintero en la dirección de la entidad. Según el congresista, esta decisión agravaría la situación del sistema de salud y consolidaría el control político sobre la EPS.
Forero sostuvo que, al momento de la intervención en abril de 2024, la Nueva EPS acumulaba facturas sin procesar por cerca de 4,4 billones de pesos, cifra que, según sus denuncias, habría ascendido a unos 16 billones en menos de dos años. A su juicio, esto evidencia un deterioro sostenido en la gestión de la entidad bajo la administración actual.

Hasta ahora, ni el presidente Petro ni el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, han confirmado o desmentido la posible designación. Sin embargo, versiones en el sector salud y en la oposición apuntan a que el nombramiento podría concretarse en los próximos días.
El debate se intensificó también por decisiones recientes del Ministerio de Salud, como el traslado de cerca de 2,6 millones de afiliados desde EPS como Sura y Sanitas hacia la Nueva EPS, medida que ha sido cuestionada por supuestamente sobrecargar una entidad ya en crisis. Forero anunció que llevará este caso ante instancias judiciales.
La oposición también ha cuestionado el rol de Luz María Múnera, quien actúa como superintendente ad hoc para la Nueva EPS, al considerar que estaría facilitando la llegada de Quintero pese a los cuestionamientos sobre su gestión como alcalde de Medellín.

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La Nueva EPS fue intervenida por la Superintendencia Nacional de Salud tras detectarse irregularidades financieras, entre ellas millones de facturas represadas y un patrimonio negativo. El Gobierno ha defendido la medida al asegurar que buscaba corregir distorsiones contables y garantizar la atención de los afiliados.
En paralelo, la eventual designación de Quintero tendría efectos en el escenario político. Su llegada a la EPS podría redefinir su papel dentro del bloque cercano al Gobierno y alterar el equilibrio con Roy Barreras, quien recientemente ganó la consulta presidencial del Frente por la Vida con el respaldo oficial.
El episodio mantiene en tensión al sector salud y al entorno político del Gobierno, mientras persiste la incertidumbre sobre el futuro de la Nueva EPS y el alcance de las decisiones que adopte el Ejecutivo en los próximos días.






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