China y Rusia vetan en la ONU una resolución para una coordinación militar que reabra el estrecho de Ormuz

Nueva York, 7 de abril de 2026 – El Consejo de Seguridad de la ONU fracasó en aprobar una resolución para proteger la navegación en el estrecho de Ormuz tras el veto de China y Rusia, en medio de la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel y a pocas horas de que venza el ultimátum del presidente Donald Trump a Teherán.

El texto, impulsado por Bahréin junto a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Kuwait y Qatar, obtuvo 11 votos a favor y dos abstenciones de Pakistán y Colombia, pero no prosperó por la oposición de dos miembros permanentes. La propuesta buscaba coordinar medidas defensivas, incluidas escoltas a buques comerciales, para garantizar el tránsito por una ruta por la que pasa cerca del 20 por ciento del petróleo mundial.

La votación coincidió con el plazo fijado por Trump para que Irán reabra el estrecho antes de las 20:00 en Washington, bajo amenaza de ataques masivos contra infraestructura clave. El mandatario advirtió que “una civilización entera” podría “morir esta noche” si Teherán no cede, elevando la presión en un momento crítico.

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El proyecto original contemplaba la posibilidad de usar “todos los medios necesarios”, una fórmula que suele implicar autorización para el uso de la fuerza. Tras la oposición de Rusia, China y Francia, el texto fue modificado para limitarse a “medios defensivos necesarios” y luego se eliminó cualquier referencia explícita a una autorización del Consejo.

Pese a esos ajustes, Moscú y Pekín mantuvieron su rechazo. Sus representantes ante la ONU insistieron en que la prioridad debe ser detener todas las operaciones militares y evitar cualquier medida que pueda escalar la confrontación en el estrecho.

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Estados del Golfo, en cambio, consideran que el bloqueo parcial de Ormuz y los ataques iraníes a infraestructura civil constituyen una amenaza directa a su seguridad y economías, por lo que buscaban respaldo internacional para proteger el tráfico marítimo.

En paralelo, Irán ha intensificado sus ataques con misiles y drones contra aeropuertos, puertos, hoteles y zonas residenciales en varios países de la región, en respuesta a los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero.

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El veto deja al Consejo de Seguridad sin nuevas herramientas para intervenir en la crisis. Una resolución previa aprobada el 11 de marzo condenó los ataques iraníes, pero no estableció mecanismos efectivos para garantizar la navegación.

El estrecho de Ormuz se mantiene como un punto crítico para la seguridad energética global. Cualquier interrupción prolongada del tránsito impacta los mercados de petróleo y aumenta la volatilidad de precios.

Ante el bloqueo en la ONU, los países del Golfo y sus aliados evalúan alternativas como coaliciones navales o acuerdos bilaterales para escoltar buques. Estados Unidos podría usar el fracaso diplomático como argumento para actuar de forma unilateral o en coalición.

El desenlace inmediato dependerá de la respuesta de Irán al ultimátum de Washington. Un eventual ataque estadounidense podría desencadenar una nueva ola de represalias y agravar el riesgo de un conflicto regional con impacto global.

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