Bogotá, 5 de abril de 2026 – Roy Barreras rechazó la existencia de interceptaciones ilegales contra el candidato presidencial Abelardo De la Espriella y aseguró que la controversia responde a una estrategia para ganar visibilidad en plena campaña electoral de 2026. Según dijo, el episodio también tendría un efecto político en la disputa dentro de la derecha, particularmente frente a Paloma Valencia.
La polémica se originó tras un mensaje publicado por el presidente Gustavo Petro en la red X, en el que hizo referencia a supuestas conversaciones entre De la Espriella y empresarios vinculados a Thomas Greg & Sons. A partir de ese contenido, la campaña del abogado denunció un posible espionaje irregular y solicitó la intervención de la Fiscalía, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo para esclarecer los hechos.
En contexto: De la Espriella pide investigar posibles interceptaciones ilegales de Petro en su campaña
Barreras, también candidato presidencial, sostuvo en un video difundido en redes que no cree que existan pruebas de interceptaciones ilegales. En su declaración afirmó que “todo ese ruido le sirve para figurar” y lo interpretó como un intento de posicionamiento electoral. En esa misma línea, señaló que la denuncia no está sustentada y responde más a una estrategia política que a un caso sólido.
El exembajador fue más allá al plantear que el episodio impacta la competencia dentro del espectro de derecha. A su juicio, la controversia podría debilitar a Paloma Valencia, a quien considera la principal rival de De la Espriella en ese sector. También advirtió que este tipo de disputas contribuyen a reforzar la polarización entre extremos ideológicos y dejan sin espacio a opciones de centro.
Desde la campaña de De la Espriella se mantiene la denuncia. El equipo del candidato sostiene que las afirmaciones del presidente sugieren un posible acceso irregular a comunicaciones privadas y por eso insiste en la necesidad de una investigación formal. Además, ha pedido garantías para la transparencia del proceso electoral.
El episodio se da en un contexto de alta tensión política de cara a las elecciones de 2026, marcado por disputas entre sectores de derecha, el petrismo y candidaturas que buscan posicionarse en el centro. En ese escenario, la controversia no solo gira en torno a la legalidad de un posible espionaje, sino también a su impacto en el equilibrio de la campaña.







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