Petro y Uribe chocan por jornada laboral y recargos nocturnos

Bogotá, 31 de marzo de 2026 – El presidente Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe protagonizaron un nuevo enfrentamiento público ayer en la red social X, esta vez por la autoría y los efectos de las reformas a la jornada laboral en Colombia. La discusión giró en torno al alcance de los cambios legales sobre el horario diurno y el pago de recargos nocturnos.

El cruce comenzó cuando Uribe defendió que su sector político impulsó la reducción de la jornada laboral semanal en el Congreso. Petro respondió con un cuestionamiento directo y le atribuyó la decisión de haber extendido la jornada diurna hasta las 10 de la noche mediante una ley, además de haber reducido el pago por trabajo en horarios no ordinarios.

En su mensaje, el presidente sostuvo que esa modificación dejó al país con una de las jornadas más largas dentro de la OCDE y con baja productividad. También defendió la reforma laboral promovida por su gobierno, que, según explicó, corrigió ese esquema al adelantar el inicio de la jornada nocturna. Petro afirmó que su propuesta original era fijar el límite diurno a las 6 de la tarde, aunque el Congreso lo estableció finalmente a las 7 de la noche. Argumentó que ese cambio permite a los trabajadores, en especial a las madres, disponer de más tiempo en sus hogares.

El trasfondo del debate está en la Ley 789 de 2002, aprobada durante el gobierno de Uribe, que definió la jornada diurna entre las 6 de la mañana y las 10 de la noche, y la nocturna desde esa hora hasta las 6 de la mañana. Esa modificación no eliminó las horas extras, pero sí redujo el pago de recargos en franjas que antes se consideraban nocturnas, al desplazar el inicio de ese horario.

La reforma laboral impulsada por el gobierno de Petro introdujo un cambio en ese esquema al fijar la jornada diurna entre las 6 de la mañana y las 7 de la noche, y la nocturna desde las 7 de la noche hasta las 6 de la mañana, con un recargo del 35 por ciento. Este ajuste es el principal punto de contraste en la discusión, ya que redefine el momento desde el cual se paga un mayor valor por el trabajo.

Otro eje del enfrentamiento es la autoría de la reducción de la jornada semanal de 48 a 42 horas, aprobada en 2021. Uribe la presenta como una iniciativa de su sector, mientras Petro cuestiona que ese logro pueda atribuirse al mismo bloque político que promovió la ampliación del horario diurno en 2002.

El debate expone dos interpretaciones sobre un mismo marco legal. Mientras el uribismo destaca la reducción progresiva de horas laborales, el gobierno actual insiste en que el cambio clave está en la recuperación de los recargos nocturnos. En ese contraste, la discusión trasciende lo técnico y se instala como una disputa política sobre el modelo laboral y el legado de cada administración.

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