Tel aviv, 31 de marzo de 2026 – El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, afirmó que su país mantendrá una zona de seguridad en el sur de Líbano hasta el río Litani una vez concluya la actual guerra contra Hezbolá, y que impedirá el retorno de cientos de miles de desplazados a esa franja mientras no se garantice la seguridad en la frontera norte israelí.
En declaraciones difundidas entre el 16 y el 24 de marzo, Katz señaló que las Fuerzas de Defensa de Israel se establecerán en territorio libanés como una “línea defensiva” frente a ataques del grupo chií. Añadió que las tropas mantendrán el control de seguridad de toda el área hasta el Litani, a unos 30 kilómetros de la frontera.
El anuncio coincide con una intensificación de la ofensiva iniciada el 2 de marzo, que ya incluye operaciones terrestres en localidades del sur del Líbano y la destrucción de infraestructura considerada estratégica por Israel.
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Katz indicó que el ejército ha demolido puentes sobre el río Litani, utilizados según Israel por Hezbolá para movilizar combatientes y armas. Entre ellos figura el puente de Qasmiyeh, una conexión clave entre el sur y el resto del país.

El ministro también aseguró que las viviendas en aldeas cercanas a la frontera serán demolidas siguiendo el modelo aplicado por Israel en operaciones en Gaza, con el objetivo de eliminar amenazas contra comunidades israelíes.
En paralelo, las autoridades israelíes han emitido órdenes de evacuación a la población civil del sur de Líbano, instándola a desplazarse al norte del Litani y advirtiendo que quienes permanezcan cerca de posiciones de Hezbolá pueden ser considerados objetivos militares.
Según datos del Ministerio de Salud libanés, la guerra ha dejado al menos 1.072 muertos y más de un millón de desplazados, cerca de una quinta parte de la población del país.
El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó la estrategia como un castigo colectivo contra civiles, mientras que el primer ministro Nawaf Salam advirtió que la expansión de la presencia israelí aumenta el riesgo de una escalada regional.

Organizaciones como Human Rights Watch han alertado que impedir el retorno de desplazados y la destrucción de viviendas civiles podrían constituir violaciones del derecho internacional humanitario, incluyendo posibles crímenes de guerra.
La fuerza de paz de la ONU en el Líbano reportó además la entrada de tropas israelíes en varias localidades del sur en el marco de una operación terrestre que Israel define como limitada, pero orientada a consolidar un área de defensa adelantada.
El plan evoca la zona de seguridad que Israel mantuvo en el sur del Líbano entre 1985 y 2000. En el contexto actual, el río Litani vuelve a ser el límite propuesto para contener la presencia de Hezbolá, que continúa lanzando ataques contra el norte de Israel.
Hasta ahora, no hay una resolución específica del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la propuesta israelí. Las discusiones internacionales se centran en llamados al cese del fuego y a la protección de la población civil en ambos lados de la frontera.






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