Tel Aviv/Teherán, 26 de marzo de 2026 – Israel anunció la muerte de Alireza Tangsiri, comandante de la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, en un ataque aéreo ejecutado en Bandar Abbas, en el sur del país, una zona estratégica próxima al estrecho de Ormuz. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que la operación fue “precisa y letal” y sostuvo que el oficial era responsable de acciones contra el tráfico marítimo internacional.
Según el gobierno israelí, el bombardeo ocurrió en la noche de ayer contra un punto donde Tangsiri se encontraba junto a otros altos mandos navales. Estados Unidos confirmó la muerte a través de su Comando Central, que atribuyó al comandante iraní una campaña sostenida de ataques con drones y misiles contra embarcaciones comerciales en la región. Irán reconoció el fallecimiento, aunque sin detallar las circunstancias del ataque.
Katz señaló que Tangsiri dirigía operaciones de minado de aguas, sabotaje y bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, un paso clave para el transporte global de petróleo y gas. “Seguiremos eliminándolos uno a uno hasta que cesen los ataques contra embarcaciones civiles”, dijo el ministro en un mensaje público, en el que presentó la ofensiva como parte de un esfuerzo para garantizar la libre navegación.
El comandante iraní ocupaba el cargo desde 2018 y era considerado una figura central en la estrategia marítima de Teherán en el Golfo Pérsico. Había sido sancionado por Estados Unidos en 2019, que lo señalaba como responsable de supervisar pruebas de drones y misiles y de coordinar acciones contra buques en aguas internacionales. En el pasado, también había advertido que Irán podría cerrar el estrecho de Ormuz si las sanciones afectaban sus exportaciones petroleras.
La muerte de Tangsiri se produce en medio de una escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos que se intensificó desde finales de febrero. En ese periodo se han registrado ataques con misiles y drones, así como incidentes contra buques comerciales en el estrecho, que Washington y Tel Aviv atribuyen a la Guardia Revolucionaria. Al mismo tiempo, fuerzas aliadas de Teherán, como Hezbolá, han incrementado los ataques contra territorio israelí.
El estrecho de Ormuz es uno de los principales puntos de paso del comercio energético mundial, y cualquier interrupción impacta de forma inmediata en los mercados internacionales. La ofensiva israelí contra mandos iraníes busca, según sus autoridades, debilitar la capacidad de Teherán para interferir en esa ruta. En los últimos días también se han reportado ataques contra otros altos cargos iraníes, lo que genera incertidumbre sobre la estabilidad de su cadena de mando.
La operación añade presión en un momento de tensiones diplomáticas por el programa nuclear iraní y por posibles negociaciones para contener el conflicto. Mientras Israel y Estados Unidos defienden la acción como una medida de seguridad, la respuesta de Irán y el alcance de una eventual escalada siguen abiertos.






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