Bogotá, 24 de marzo de 2026 – El presidente Gustavo Petro protagonizó un choque público con la Unión Sindical Obrera (USO) en medio de la presión del sindicato para que salga Ricardo Roa de la presidencia de Ecopetrol. El mandatario afirmó en la red X que la organización estaría coincidiendo con el uribismo en ese objetivo y la señaló de haberse “convertido en empresa de tercerización”, lo que provocó una respuesta inmediata de la USO, que rechazó las acusaciones y advirtió riesgos de seguridad para sus miembros.
La confrontación ocurre en un momento crítico para la petrolera estatal, cuya junta directiva enfrenta presiones para definir la continuidad de Roa. El sindicato ha intensificado desde comienzos de marzo una campaña para exigir su salida, al considerar que los procesos judiciales y cuestionamientos en su contra afectan la estabilidad financiera y reputacional de la empresa.
El presidente de la USO, Martín Ravelo, ha calificado como “insostenible” la permanencia de Roa y advirtió que, si la junta lo ratifica, el sindicato podría convocar una huelga nacional. Según estimaciones citadas en medios, un eventual paro podría involucrar a cerca de 25.000 trabajadores entre afiliados y contratistas, lo que representaría alrededor de un tercio de la fuerza laboral de Ecopetrol.
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En su mensaje, Petro sostuvo que el movimiento sindical tiene derecho a movilizarse, pero cuestionó lo que describió como una convergencia con sectores políticos que buscan retomar el control de la empresa. También advirtió que un eventual regreso de esas corrientes implicaría pérdidas económicas y un giro hacia el fracking en lugar de energías limpias.
La USO respondió en la misma red social y negó ser una empresa de tercerización. Reivindicó su trayectoria de lucha contra esa práctica y rechazó ser ubicada del lado del uribismo. En declaraciones posteriores, dirigentes del sindicato señalaron que las afirmaciones del presidente los exponen a riesgos, al recordar antecedentes de violencia contra sus integrantes.
El sindicato ha insistido en que su posición no responde a alianzas políticas, sino a su papel como defensor del carácter público de Ecopetrol y de los derechos laborales. Históricamente, la organización ha confrontado a gobiernos de derecha y ha liderado movilizaciones contra intentos de privatización de la empresa.
Roa, quien asumió la presidencia de Ecopetrol en 2023 y fue gerente de la campaña Petro Presidente, enfrenta investigaciones por presunto tráfico de influencias y cuestionamientos sobre la financiación de esa campaña, factores que han incrementado la presión sobre su gestión.
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Hasta ahora, ni la Casa de Nariño ni Ecopetrol han emitido nuevos pronunciamientos que modifiquen el respaldo del Gobierno al directivo. La decisión final queda en manos de la junta de la compañía, mientras crece la tensión por la posibilidad de un paro que podría impactar la producción y el transporte de hidrocarburos en el país.






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