Manhattan, 24 de marzo de 2026 – El exmandatario venezolano Nicolás Maduro comparecerá este jueves ante un tribunal federal en Manhattan en una audiencia clave previa al juicio por cargos de narcotráfico y narco-terrorismo en Estados Unidos. Su defensa buscará que se desestimen los cargos, mientras el tribunal revisa también un conflicto sobre el pago de sus honorarios legales.
Maduro enfrenta acusaciones por conspiración de narco-terrorismo, tráfico de cocaína hacia territorio estadounidense y delitos relacionados con armas. Los cargos, presentados en 2020 por el Departamento de Justicia, lo vinculan con una estructura conocida como “Cartel de los Soles”, señalada de coordinar envíos de droga desde Venezuela con apoyo de grupos armados colombianos.

El exgobernante fue capturado a comienzos de enero en una operación militar estadounidense en Caracas y trasladado a Nueva York. En su primera comparecencia se declaró inocente, aseguró ser un “hombre decente” y afirmó que fue secuestrado en su residencia, un argumento que el juez dejó para una etapa posterior del proceso.
La audiencia estará marcada por la estrategia de su abogado, Barry J. Pollack, quien cuestiona la legalidad de la captura y plantea que las sanciones de Washington impiden financiar adecuadamente la defensa. El eje de la discusión es la decisión de la Oficina de Control de Activos Extranjeros de restringir los pagos desde el gobierno venezolano.
Según la defensa, el organismo autorizó inicialmente recibir fondos para representar a Maduro y a su esposa Cilia Flores, también acusada, pero horas después modificó la licencia y prohibió pagos vinculados al exmandatario. Pollack sostiene que esta medida interfiere en la relación abogado cliente y vulnera el derecho a una defensa efectiva.
En contexto: Maduro enfrenta el juicio sin poder costear su abogado

Desde su captura el 3 de enero, Maduro permanece recluido en una prisión federal de Brooklyn bajo fuertes restricciones de comunicación y aislamiento, en un entorno cuestionado por sus condiciones, donde pasa gran parte del tiempo leyendo y con contacto limitado con su familia y abogados.
Su entorno cercano asegura que se mantiene firme. Su hijo, Nicolás Maduro Guerra, afirma que está “fuerte” y lidera desde Caracas una campaña por su liberación, mientras el gobierno venezolano denuncia la operación estadounidense y exige su retorno.
En el plano judicial, la defensa centra su estrategia en el bloqueo a los honorarios. El abogado Barry Pollack sostiene que las sanciones impiden pagar su trabajo y advierte que esto vulnera el derecho de Maduro a elegir defensa, un punto clave que buscará posicionar en la audiencia.







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