Kim Jong‑un es reelecto por tercera vez como líder de Corea del Norte

Pionyang, 23 de marzo de 2026 – La Asamblea Popular Suprema de Corea del Norte reeligió a Kim Jong‑un como presidente de la Comisión de Asuntos Estatales, el órgano considerado el máximo centro de poder del país y equivalente a jefe de Estado. La decisión se tomó durante la primera sesión de la 15ª legislatura del Parlamento unicameral, celebrada en Pionyang tras las elecciones parlamentarias de este mes, y marca el inicio de su tercer mandato consecutivo al frente de este organismo.

La sesión reunió a los 687 diputados electos en los comicios del pasado 15 de marzo, que oficialmente registraron una participación del 99,9%. En la votación, Kim fue elegido por “amplia mayoría”, según reportes de la agencia estatal KCNA, sin divulgar cifras exactas. La Comisión de Asuntos Estatales, creada en 2016, reemplazó a la antigua Comisión de Defensa Nacional y concentra formalmente las funciones de máxima dirección del Estado. Desde su creación, Kim ha encabezado el órgano en 2016, 2019 y 2026, consolidando su posición como líder supremo.

Además de este cargo, Kim mantiene los títulos de secretario general del Partido de los Trabajadores de Corea y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. La Asamblea también confirmó a Pak Thae Song como primer ministro y designó a Kim Tok Hun como viceprimer ministro, mientras que Jo Yong Won asumió la presidencia del Comité Permanente de la Asamblea Popular Suprema, reemplazando a Choe Ryong Hae. Los vicepresidentes del comité quedaron a cargo de Kim Hyong Sik y Ri Son Won.

KCNA citó declaraciones del secretario del Partido, Ri Il Hwan, que exalta a Kim como “la mayor fuerza nacional” y llama a apoyarlo con “devoción absoluta”. La Asamblea tiene previsto discutir la implementación del plan quinquenal de desarrollo económico y posibles revisiones constitucionales, incluida la consideración de Corea del Sur como “Estado hostil”. Analistas internacionales señalan que la reelección se produce en un contexto de fortalecimiento del programa nuclear y de misiles de Corea del Norte, así como de tensiones renovadas con Seúl y Washington.

Observadores describen al Parlamento norcoreano como un órgano ceremonial que ratifica decisiones de la cúpula del Partido y del liderazgo de Kim, sin competencia electoral real. La continuidad de Kim al frente de la Comisión de Asuntos Estatales asegura la consolidación de su autoridad sobre los poderes político, militar y económico del país y señala la permanencia de la línea de confrontación exterior y control interno del régimen.

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