Irán bombardea Tel Aviv y provoca graves daños en la red energética de Israel

Tel Aviv/Teherán, 24 de marzo de 2026Irán ejecutó en la madrugada de ayer una ofensiva con misiles y drones dirigida a Tel Aviv y otras zonas del centro de Israel, así como a instalaciones en Kuwait, Baréin y Arabia Saudita. El ataque dejó al menos seis heridos leves en la capital israelí y causó daños en infraestructuras civiles y energéticas, aumentando la alerta sobre una posible crisis energética global. La acción se enmarca en un ciclo de represalias que comenzó a finales de febrero, con operaciones de Israel y Estados Unidos contra territorio iraní.

Los misiles impactaron principalmente en Tel Aviv y sus alrededores, donde el servicio de emergencias Magen David Adom atendió a los heridos y desplegó equipos de rescate. Imágenes difundidas por medios y redes sociales muestran rastros de interceptores y edificios con ventanas destrozadas. Kuwait reportó daños en su infraestructura eléctrica debido a restos de drones interceptados, mientras Arabia Saudita y Baréin denunciaron impactos en instalaciones cercanas a la costa del Golfo.

Estados Unidos e Israel han intensificado sus operaciones contra Irán desde finales de febrero bajo los nombres “Furia Épica” y “Rugido del León”, movilizando 50.000 soldados, 200 aviones de combate y al menos dos portaaviones, según reportes de RTVE y El País. Los ataques se han dirigido a instalaciones militares, bases de la Guardia Revolucionaria y, según algunos medios, a una escuela infantil en Teherán con un saldo de decenas de fallecidas. También se han producido incendios en zonas petroleras y protestas de países del Golfo por el riesgo sobre su infraestructura energética.

Irán ha lanzado misiles balísticos Korramshahr‑4 y Guarder‑380 y drones “destructivos” en ofensivas previas, dirigidas tanto a Israel como a bases estadounidenses en Qatar, Kuwait, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y el Kurdistán iraquí. La Guardia Revolucionaria Islámica reivindica estas operaciones y advierte que responderá de igual manera si continúan los ataques estadounidenses e israelíes sobre su territorio, incluyendo amenazas a centrales eléctricas y suministros energéticos en la región.

Israel se mantiene como el principal objetivo, con Tel Aviv, Jerusalén y Beit Shemesh sufriendo impactos recurrentes. Las Fuerzas de Defensa de Israel operan sistemas antimisiles Cúpula de Hierro para interceptar proyectiles, mientras el gobierno de Benjamín Netanyahu coordina con Estados Unidos la campaña militar. Washington ha justificado la operación como necesaria para impedir que Teherán obtenga un arma nuclear.

La escalada afecta también a los países del Golfo, donde se reportan daños en redes eléctricas y riesgos para instalaciones petroleras, además de ser anfitriones de bases estadounidenses atacadas por misiles iraníes. La Unión Europea y otros actores internacionales han expresado su preocupación, destacando el impacto sobre los precios globales del petróleo y del gas, y solicitando soluciones negociadas ante la situación crítica del suministro energético.

Este ataque se inscribe en un patrón de acción y reacción que ha marcado la mayor escalada militar en Oriente Medio en los últimos años, con riesgos de involucrar a Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Qatar, y un impacto económico global significativo por la interrupción potencial de rutas de hidrocarburos estratégicas. Las cifras de víctimas y daños se actualizan continuamente, pero los informes preliminares confirman la intensidad de la ofensiva y el riesgo latente de un conflicto regional más amplio.

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