Trump amenaza con atacar centrales eléctricas iraníes e Irán advierte represalias

Washington/Teherán, 22 de marzo de 2026 – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con ordenar ataques contra centrales eléctricas de Irán si Teherán no reabre por completo el estrecho de Ormuz en 48 horas. La respuesta iraní llegó poco después, con advertencias de represalias contra activos energéticos de Estados Unidos e Israel en la región, lo que elevó la tensión en uno de los principales corredores del comercio mundial de petróleo.

Trump difundió su mensaje en Truth Social y exigió que Irán permita el paso “por completo, sin amenazas” por el estrecho. Afirmó que, si no se cumple esa condición dentro del plazo fijado, Estados Unidos atacará y destruirá instalaciones eléctricas iraníes, empezando por la de mayor tamaño.

La reacción de Teherán endureció aún más el cruce. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier ofensiva contra la infraestructura energética de su país será respondida con ataques sobre polos petroleros y energéticos de la región. Según esa advertencia, la represalia también podría impactar de forma prolongada en los precios internacionales del crudo.

El mando militar Khatam al-Anbiya agregó que entre los posibles objetivos de respuesta figuran instalaciones tecnológicas y plantas desalinizadoras vinculadas a Estados Unidos en Medio Oriente. En paralelo, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, sostuvo en X que las amenazas de Washington refuerzan la unidad interna de su país y afirmó que el estrecho de Ormuz “está abierto para todos, excepto para quienes violan nuestro territorio”.

El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y es una vía estratégica para la exportación de crudo de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak e Irán. Cualquier alteración en su funcionamiento suele tener impacto inmediato sobre los mercados energéticos y la seguridad regional.

La advertencia de Trump marcó un cambio de presión, porque ya no se limita al tránsito marítimo sino que apunta a infraestructura crítica dentro de Irán. La respuesta iraní amplió ese riesgo al plantear posibles ataques contra activos energéticos de terceros países aliados de Washington.

Hasta ahora no se conocen anuncios oficiales de negociación entre ambos gobiernos. El intercambio de amenazas deja abierta la posibilidad de una escalada militar de corto plazo con efectos directos sobre la estabilidad regional y el mercado global de energía.

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