Washington, 20 de marzo de 2026 – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó el martes 17 de marzo su frustración por la negativa de la OTAN y de varios aliados a respaldar la seguridad del estrecho de Ormuz, en medio de la guerra con Irán que ya completaba tres semanas. El reclamo surgió mientras Washington buscaba apoyo internacional para proteger una ruta estratégica por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
Trump aseguró que había solicitado cooperación a socios de la OTAN y a otros países, pero que no obtuvo el respaldo esperado. Según declaraciones recogidas por medios internacionales, sostuvo que Estados Unidos no está recibiendo apoyo pese a la ayuda que históricamente ha brindado a la alianza, y afirmó que impedir que Irán desarrolle un arma nuclear también responde a intereses compartidos.
Trump lanzó el señalamiento hoy 20 de marzo desde Washington a través de su red social The Truth Social, calificando de “cobardes” a los aliados de la OTAN por negarse a participar en una eventual misión naval, en un momento en que Estados Unidos intensificaba su ofensiva contra Irán y buscaba apoyo para garantizar la seguridad de la ruta marítima.

La petición incluyó contactos con países como Francia, Reino Unido, Japón, Corea del Sur y China, entre otros. Sin embargo, las respuestas fueron cautelosas o negativas. Reportes de prensa indicaron que varios gobiernos consideran que no existe un papel claro para la OTAN en una operación de este tipo y que, hasta ahora, no se ha conformado una coalición efectiva para patrullar el corredor marítimo.
El episodio evidenció una falta de coordinación. Aunque Trump presionó para obtener respaldo, reiteradas veces afirmó que Estados Unidos no necesita ayuda para reabrir el estrecho, lo que reflejó una postura ambivalente. Aun así, insistió en la conveniencia de una cooperación internacional y advirtió que tendrá en cuenta qué países decidan apoyar la operación.
El 19 de marzo, siete aliados emitieron una declaración conjunta a favor de explorar una posible coalición, pero sin comprometer recursos militares concretos. La respuesta fue interpretada como un gesto político que no se traduce en acciones inmediatas sobre el terreno.
El contexto es una escalada del conflicto con Irán que ya tiene efectos económicos globales. El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el golfo de Omán y es una vía clave para el transporte de crudo. La interrupción del tránsito ha generado alertas sobre el alza de los precios del petróleo, la inflación y el abastecimiento energético.
El mismo día del reclamo, fuerzas estadounidenses lanzaron munición antibúnker contra instalaciones iraníes cercanas a la costa, lo que refleja la intensificación de las operaciones militares en la zona.
La falta de respaldo internacional deja en evidencia la distancia entre la estrategia de Washington y la disposición de sus aliados a involucrarse directamente en el conflicto. Por ahora, la respuesta externa se mantiene en el terreno diplomático, sin compromisos operativos que acompañen la ofensiva estadounidense.






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