De la Espriella rechaza apoyo de partidos tradicionales

Bogotá, 18 de marzo de 2026 – Abelardo de la Espriella anunció que no aceptará el respaldo de partidos políticos tradicionales en su campaña presidencial hacia 2026 y convirtió esa decisión en el eje central de su estrategia electoral. El candidato aseguró que su proyecto se sostendrá únicamente con apoyo ciudadano y gremial, sin alianzas con estructuras que asocia con la “vieja política”.

En un comunicado, su equipo afirmó que la campaña no negociará con colectividades vinculadas a prácticas de corrupción y clientelismo. “Quien negocia con el demonio termina enredado”, señaló el documento, frase que el aspirante ha reiterado como símbolo de su postura frente a posibles acuerdos partidistas.

De la Espriella indicó que en los últimos meses varios líderes políticos le ofrecieron respaldo, pero sostuvo que rechazó todos los acercamientos para preservar la independencia de su candidatura. Según explicó, no está dispuesto a “ceder principios” ni a comprometer su proyecto mediante pactos con partidos.

La decisión impacta el reacomodo de alianzas en la carrera presidencial. Sectores como Cambio Radical evaluaban respaldarlo o apoyar a Paloma Valencia, pero tras el anuncio deberán redefinir su estrategia, en un escenario donde las colectividades buscan consolidar candidaturas con opciones competitivas.

Pese a cerrar la puerta a los partidos, el aspirante ha sumado apoyos sectoriales. Entre ellos se destaca el de la Asociación Colombiana de Camioneros, con la que ha establecido compromisos en temas de seguridad y costos de combustibles. Su campaña insiste en que el veto aplica a las estructuras partidistas, no a organizaciones sociales o gremiales.

El candidato ha reforzado su discurso de independencia al señalar que no recibe financiación de grandes grupos económicos y que implementará mecanismos de auditoría internacional para vigilar los recursos de campaña. Con ello busca consolidar una narrativa de transparencia y distancia frente a los sectores de poder tradicionales.

La postura actual se conecta con decisiones previas de su campaña. Desde 2025, De la Espriella optó por una candidatura por firmas y rechazó participar en consultas interpartidistas de centroderecha, pese a invitaciones de distintos sectores. También ha construido su discurso en torno a la crítica a la corrupción y a las estructuras políticas tradicionales.

Su movimiento, Defensores de la Patria, ha intentado consolidarse como una alternativa propia, combinando la recolección de firmas con la incorporación de figuras con experiencia en gobierno, como su fórmula vicepresidencial. Este enfoque ha buscado equilibrar la idea de renovación con credenciales técnicas.

El rechazo explícito a los partidos se produce en un contexto de desgaste de las colectividades tradicionales y de crecimiento de candidaturas independientes en Colombia. Sin embargo, en la práctica electoral, los partidos mantienen influencia en la movilización de votantes y en la defensa del voto, lo que introduce incertidumbre sobre la viabilidad operativa de una campaña sin esos apoyos.

La estrategia también redefine el mapa de la centroderecha. Al no aceptar alianzas formales, De la Espriella obliga a otros sectores a buscar candidatos alternativos, lo que podría fragmentar ese espacio político. Al mismo tiempo, intenta captar el voto de ciudadanos que rechazan tanto a los partidos tradicionales como al oficialismo.

En este escenario, su campaña apuesta a capitalizar el sentimiento antipolítica como principal activo electoral, aun cuando ello implique competir sin las estructuras que históricamente han sido determinantes en elecciones presidenciales.

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